Siete puntos

El primer año del papa Francisco

1. El pasado jueves se cumplió el primer aniversario de la elección que convirtió a Jorge Mario Bergoglio en sucesor de San Pedro. La fecha invita a la evaluación, y me parece que la gestión del Papa argentino puede definirse en cinco grandes características, la mayoría positivas.

2. Un primer dato tiene qué ver con la gran simpatía que Francisco ha generado en la opinión pública –menos en algunos jerarcas eclesiásticos que se sienten amenazados por sus posiciones reformistas–, gracias al nombre que escogió, y que lo rodea de simplicidad y sencillez.

3. En relación con el nombre escogido, el nuevo Papa ha querido alejar de la figura papal todo el boato y los símbolos de poder a que estábamos acostumbrados en el ocupante del trono petrino. Francisco se asemeja en esta actitud al próximo santo Juan XXIII, pobre y austero.

4. Otra de las características que han marcado este primer año papal es su sensibilidad en detrimento de un énfasis en lo doctrinal. Ha insistido en la misericordia de los pastores, en su comprensión hacia los fieles, recordando que el confesionario no puede ser una sala de torturas.

5. A nivel interno-eclesial, Francisco de Roma ha encabezado una profunda descentralización administrativa y pastoral. Quiere respetar las decisiones de las conferencias episcopales, y creó un grupo de cardenales, el G8, que le ayudará en la toma de las decisiones más importantes.

6. Pero no podía faltar el prietito en el arroz, y no son pocas las personas desilusionadas con un Papa que no alcanza a impulsar los cambios que se esperan en temas como el matrimonio de personas homosexuales, celibato sacerdotal obligatorio, sacerdocio femenino, etcétera.

7. Yo creo que el balance es positivo, y las expectativas no cumplidas se dan porque el Papa tiene otros intereses. Más que una Iglesia novedosa y moderna, está apostando por una misericordiosa y sensible. Los cambios espectaculares, de darse, vendrán por sí mismos, desde las bases.

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