Siete puntos

La fantasía y la realidad de García Márquez

1. Si Gabriel García Márquez fuera un filósofo profesional, y uno de sus alumnos hiciera la tesis de doctorado sobre el pensamiento del colombiano, tendría que definir en una frase la centralidad de su propuesta: la realidad latinoamericana supera cualquier fantasía.

2. La reciente muerte de García Márquez, además de convocar a todo tipo de homenajes –merecidos– y de reencuentros con sus muchas obras –necesarios–, nos permite reflexionar en torno a esa tesis: a la relación entre fantasía y realidad en América Latina, y sobre todo en México.

3. Es cierto que el Premio Nobel de 1982 no fue el único representante del famoso realismo mágico latinoamericano, pero sí es su máximo difusor. Y este movimiento buscó recordarnos que en Latinoamérica la realidad es tan fantástica que supera los mismos hechos.

4. La bellísima prosa de Gabo, la fluidez de su estilo, las mariposas imaginativas que se nos aparecían cuando leíamos sus textos, enfatizaron un aspecto de su fantasía, verdadero pero parcial: lo raro, lo extraordinario, lo asombroso, tiene una belleza que necesita ser narrada.

5. Pero hay otra realidad, también fantástica, que no es bella. Tendríamos que admirarnos, por ejemplo, cuando una persona honesta y virtuosa, que decide dedicarse a la política partidista, se convierte por arte de magia en corrupta y ladrona. ¿No es asombroso?

6. ¿Por qué no nos llama la atención que un partido político en México se haya apropiado de dos cosas tan diferentes como la revolución, dinámica e incierta, y la institución, inmóvil y sólida? ¿No es fantástico que tengamos un partido al mismo tiempo revolucionario e institucional?

7. En México se levantan altares a narcotraficantes, se instruye a los contadores en el arte, mágico, de no pagar impuestos, se enseña a futbolistas profesionales el truco del engaño al árbitro, se valora a las personas capaces de ser infieles, se premia la capacidad de mentir. ¿Increíble?

papacomeister@gmail.com