Siete puntos

Estábamos mejor…

1.Praga, República Checa… Cuando estábamos peor, parece decir mi tocayo Franz, el taxista que nos sube para visitar el famoso castillo de esta ciudad. Bromea sobre mi forma de caminar después del maratón, y recomienda los sitios que debemos conocer, en especial los restaurantes más baratos, en donde se puede comer y beber checo. Los contrastes en esta bellísima ciudad son evidentes, pues mientras inicias la carrera de 42Km con música de Gustav Mahler, a lo largo del recorrido escuchas bandas de rock punk.

2. Praga es bellísima aunque, siguiendo con los aspectos que la vuelven contradictoria, llama la atención la luminosidad de sus pequeños edificios, con una limpieza casi exagerada y, al mismo tiempo, los sombríos aspectos de sus habitantes, pálidos quizá por no ver la luz durante los meses de gélido invierno. Su centro histórico, en el que se encuentra el famoso reloj astronómico, ha sido calificado desde 1992 como patrimonio de la humanidad, y es una de las 20 ciudades más visitadas del mundo. Pero…

3. … Praga, dicen, se ha convertido para Europa Occidental en lo que era La Habana para los EU antes de la revolución castrista. Otras la llaman el Amsterdam del Este. Y es que la prostitución ocupa el primer lugar entre los países del antiguo bloque soviético, el consumo de alcohol per cápita supera a la misma Rusia, y el 40% de los adolescentes checos que viven aquí ha probado el cannabis. No existe un pequeño mercado que no ofrezca gomas de mascar con la droga, chocolates, cremas, cervezas con cannabis.

4. Pese a vivir las dos guerras mundiales, sufrir la dictadura nazi, y quedar bajo la esfera de la influencia soviética, Praga se considera hoy como una ciudad global, a la altura de Roma, Atenas o Berlín. Muchas compañías internacionales la eligen como su sede en Europa –Cemex tiene aquí oficinas–, y es uno de los centros culturales más importantes de Europa central. Sus estilos arquitectónicos combinan a la perfección lo mismo el románico y el gótico, el renacentista y el barroco, el clasicista, el romántico y el modernista.

5. Pero, de nuevo, Praga ofrece grandes contradicciones, pues no es raro ver a personas hurgando en los botes de basura en búsqueda de comida, y un número cada vez mayor de checos vive al borde de la pobreza, según un estudio de Caritas, y que se trasladan a esta ciudad deseando encontrar trabajo. Nadie debe más dinero en Europa que ellos, pues deslumbrados por el arribo de la globalización neoliberal, y del estilo de vida occidental, se embarcaron en préstamos para vivienda y automóviles que hoy no pueden pagar.

6. El taxista se lamenta. Creyó que al terminar el sistema socialista pro soviético la gente volvería a la religión, tras décadas de ateísmo. No fue así. Hoy el 75% de los checos no cree en Dios ni tampoco en las tradiciones culturales de su país. Los jóvenes aspiran a ganar más dinero –no siempre de manera lícita– para comprarse un lujoso departamento y un coche del año, como en los EU. La brecha entre ricos y pobres sigue creciendo. Pues sí, como parece decir Franz. Estaban mejor… cuando estaban peor.

7. Cierre ciclónico. Roma, Italia. Visito el Centro para la Protección de los Menores, que ha abierto recientemente el Vaticano, por indicaciones de Francisco. Está en el edificio dedicado a Roberto Belarmino, perseguidor de Giordano Bruno y Galileo. Me asusto, pero no. No hay inquisidores sino voluntarias que no pretenden quemar en la hoguera a los culpables, sino actuar con justicia y, sobre todo, con planes de prevención que eviten estos terribles actos. Se notan los esfuerzos del Papa por acabar con este nuevo flagelo. Enhorabuena.

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