Siete puntos

¿Y las desigualdades sociales?

En 2014, las 85 personas más ricas controlaban tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial; para inicios del 2015 el número se redujo a 80.

1. “Quisiera advertir que no suele haber conciencia clara de los problemas que afectan particularmente a los excluidos. Ellos son la mayor parte del planeta, miles de millones de personas. Hoy están presentes en los debates económicos y políticos internacionales, pero frecuentemente parece que sus problemas se plantean como un apéndice, como una cuestión que se añade casi por obligación o de manera periférica, si es que no se les considera un mero daño colateral. De hecho, a la hora de la actuación concreta, quedan…

2. … frecuentemente en el último lugar… La inequidad no sólo afecta a los individuos, sino a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales”. ¿Quién habrá escrito el texto anterior? ¿Acaso Marx o alguno de sus seguidores, a quienes consideramos hoy como economistas trasnochados, pasados de moda, instalados en el pasado? Pues no. Nada más y nada menos, y para sorpresa de muchos, que el papa Francisco, en su reciente encíclica Laudato si (Alabado seas), en los números 49 al 51.

3. Esos textos, más otros en los que critica la actividad contaminante de empresas multinacionales, dedicadas a hacer en los países menos desarrollados lo que no pueden realizar en las naciones del llamado Primer Mundo, han ocasionado que no pocas personas vean en el discurso del Papa argentino una vuelta a ideologías del pasado, supuestamente ya superadas por el triunfo del capitalismo o neoliberalismo, hacia fines del siglo anterior. Y no, no se trata de resucitar viejas fórmulas que ya fueron rebasadas.

4. Francisco de Roma se refiere a un asunto que, aunque no queramos, sigue presente en nuestro mundo, en México y en Nuevo León: la desigualdad social. En 2014, las 85 personas más ricas controlaban tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial. Para inicios del 2015 el número se redujo a 80. En nuestro país, mientras 23 millones de personas no pueden adquirir una canasta básica, tenemos a uno de los hombres más ricos del mundo, y el crecimiento económico se concentra en las esferas más altas…

5. … de la distribución del ingreso. El 10% más rico de México concentra el 64.4% de toda la riqueza nacional. Y ya sabemos que no es lo mismo vivir en San Pedro Garza García que en una comunidad indígena. Más allá de las explicaciones científicas que puedan darse sobre el fenómeno de la desigualdad social, y sobre las fuentes de la misma, lo cierto es que enfrentamos un serio riesgo: acostumbrarnos a esa realidad, considerarla como normal, como parte del paisaje que vemos todos los días y, en el peor de los casos, hasta querida por Dios.

6. Me llaman la atención dos cosas: que sea el Papa el que tenga que recordarnos que existe esta tragedia en el mundo, y que, por lo mismo, la desigualdad social haya desaparecido de nuestras prioridades a la hora de definir las tareas urgentes de los próximos gobernantes. En una reunión escuché las expectativas con respecto al nuevo gobernador y al próximo alcalde de Monterrey. Que robe menos que los gobernadores anteriores, y que el nuevo presidente municipal tape los baches de la capital del Estado para que no se nos ponchen las llantas.

7. Urge combatir las desigualdades sociales. Necesitamos que los partidos políticos incorporen ese tema en su agenda de trabajo, y que nuestros gobernantes lo consideren como una prioridad. Las universidades están llamadas también, de acuerdo a su responsabilidad social, a colaborar en esta lucha. El papa Francisco nos recuerda, en su encíclica citada, que todos los seres humanos somos compañeros de viaje, y vamos en esta nave llamada planeta Tierra. En la embarcación no debe haber sitios de primera y de segunda clase. No lo olvidemos.

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