Siete puntos

Elogio de la filosofía

1. En medio de tantas notas negativas sobre la administración pública local, pasó desapercibido un anuncio oficial que vale la pena comentar. Resulta que, como parte de un programa piloto a nivel estatal, alumnos de primaria y secundaria de Nuevo León llevarán materias de arte y filosofía desde el próximo ciclo escolar. Lo informó, a fines de abril, la secretaria de Educación del estado, la Dra. Esthela Gutiérrez. La funcionaria explicó que en agosto arrancará la iniciativa estatal en mil escuelas públicas de educación básica.

2. Resulta sorprendente y plausible que en una ciudad como Monterrey y su zona conurbada, en donde se ha exaltado a niveles siderales el valor de la tecnología, se vuelva a apostar por el acceso a las humanidades como algo fundamental en nuestra educación. Es cierto que ya hace algunos años el mismo ITESM introdujo materias y carreras que no eran propiamente ingenierías, y que, aunque el mundo entero sigue colocando en primer lugar a la educación tecnológica, se regresa a la concepción humanista en los currículums...

3. ...académicos de muchas universidades. Por ello, me parece alentador el que se busque dotar a nuestros adolescentes de herramientas filosóficas, y no sólo de que se preocupen por hablar un buen inglés o manejar adecuadamente una computadora. No faltará quien, regio pragmático, me pregunte: ¿y para qué sirve la filosofía? ¿No es cierto que su definición más adecuada dice: la filosofía es la ciencia con la cual o sin la cual te quedas tal cual? Pues no, opino que no. Ofrezco al menos diez funciones o utilidades de la filosofía.

4. Ayuda a pensar, invita a conocernos, fomenta la capacidad de historiar, orienta la autonomía moral, es autocrítica y heterocrítica, enseña a vivir, expresa una cultura determinada, tiene una función estética y creativa, debe ser humorística en cuanto irónica y eterniza la esperanza. En efecto. La filosofía, más allá de su lenguaje científico y técnico –tan difícil es entender la diferencia entre el acto y la potencia en Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, como la ética dialógica de Habermas y Adela Cortina– nos ayuda...

5. ...a responder preguntas muy existenciales, pero que de pronto se tornan angustiantes por lo concretas, como: ¿quién soy yo en realidad? ¿Por qué no soy lo feliz que yo quisiera? ¿Y el mal en el mundo: siempre va a existir? ¿En verdad hay otra vida? ¿Cómo es? ¿Por qué no hay una relación directamente proporcional entre la manera de vivir y la forma de morir? La filosofía no siempre ayuda a contestar esas preguntas, pero sí nos impulsa a replantearlas, y en su reformulación quizá encontremos las respuestas.

6. Ojalá y el proyecto de la Secretaría de Educación estatal se cristalice. Quizá nos convenga regresar un poco al ideal del ser humano que se tuvo en Leonardo da Vinci: expertos en herramientas tecnológicas, pero también en cuestiones humanísticas. Ojalá y se designe a profesores amantes de la filosofía para impartir las clases, verdaderos profesionales, para que ellas no sean aburridas, monótonas, carentes de contacto con la realidad, expediente que debe ser cubierto, como muchas veces han sido.

7. Cierre ciclónico. Nos dice Francisco de Roma, en la Evangelii Gaudium # 222-225, que el tiempo es superior al espacio, invitándonos a la paciencia, a valorar más los planes a mediano y largo plazo, sin detenernos de manera obsesiva en los resultados inmediatos. Nuestra clase política no ha entendido el mensaje del Papa, pues lo ha tergiversado. Ha dejado de pensar en el 2016, y ya sólo tiene su mente en el 2018. Olvida atender sus compromisos presentes, ilusionada en un futuro que sólo Dios sabe si llegue.

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