Siete puntos

"Laudato si"

Tienen razón los poderosos en molestarse, pues el Papa arremete contra las grandes empresas petroleras, los mercados financieros, las multinacionales...

1. El papa Francisco acaba de publicar su segunda encíclica: Laudato si (Alabado seas, en español, tomado del famosos cántico de las creaturas de San Francisco de Asís), aunque en realidad es la primera, pues la LumenFidei, firmada por él, fue iniciada y casi terminada por Benedicto XVI. El Papa argentino aborda en este su texto el problema del medio ambiente, y subtitula su escrito con las palabras: sobre el cuidado de la casa común. El aporte papal fue anunciado mucho tiempo atrás, por lo que era muy esperado.

2. La encíclica consta de seis capítulos: lo que le está pasando a nuestra casa; el evangelio de la creación; raíz humana de la crisis ecológica; una ecología integral; algunas líneas de orientación y acción; educación y espiritualidad ecológica. El texto concluye con dos oraciones: una por nuestra Tierra y otra cristiana con la creación. No obstante presentar algunas afirmaciones que podrían parecer demasiado técnicas —agotamiento de las reservas ictícolas, alto riesgo de gas metano, etc.—, el lenguaje es sencillo, como acostumbra Francisco.

3. Llama la atención el que el Papa se haya interesado en este tema, al grado de colocarlo como el eje de su segunda encíclica. Podría suponerse que asuntos como el respeto a los menores, las finanzas del Vaticano, el matrimonio de personas homosexuales, la comunión a los divorciados vueltos a casar, y otros tópicos que están siempre en el interés de la opinión pública fueran más urgentes. Pero no. Francisco demuestra, con este llamado, su interés en abordar la cuestión ecológica, e iluminarla desde la fe cristiana.

4. Eran de esperarse las reacciones críticas a la propuesta papal, provenientes de sectores conservadores. Algunas de ellas apuntan a una supuesta falta de competencia en el Papa, que lo inhabilitaría para tocar temas tan científicos. Estas censuras mantienen una tesis ya superada desde hace años, pero que permanecen en algunas visiones retrógradas: el Papa, como todos los clérigos, debe dedicarse a las cosas del espíritu, y no descender hasta asuntos tan mundanos. Algunos grupos empresariales norteamericanos todavía piensan así.

5. Frases sacadas de su contexto, como una que aparece en el #51: “El calentamiento originado por el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más pobres de la Tierra, especialmente en África…”, han provocado que resurjan los ataques al Papa calificándolo de marxista. Entre nosotros, y con gran sarcasmo, hay algunos analistas que comparan a Francisco de Roma con Leonardo Boff, quien pasó de ser un beligerante teólogo de la liberación a un militante de la lucha por el cuidado del medio ambiente.

6. Ahora bien. Tienen razón los poderosos en molestarse, pues el Papa arremete contra las grandes empresas petroleras, los mercados financieros, las multinacionales que hacen en los países pobres lo que no se les permite realizar en el primer mundo: contaminar de manera indiscriminada. Claro que no les gusta lo que el Papa desea: sacudir las conciencias de todos, e influir en la próxima Cumbre del Clima en París, que se realizará hacia fines de año, y que pretende superar lo acordado en el protocolo de Kioto que, curiosamente, los EU…

7. … mayor emisor en el mundo de gases de efecto invernadero no ha querido suscribir. Es difícil que el mensaje papal sea escuchado por los grandes intereses del mundo. También, su llamado a la austeridad personal quizá encuentre poco eco en Monterrey. Pero ahí está la propuesta. Francisco de Roma nos invita a cuidar nuestra casa común, a considerar a los demás seres creados no como inferiores sino como compañeros, a dejar de sólo estudiar a la naturaleza para llegar a respetarla, ayudarle en su desarrollo, amarla.

papacomeister@gmail.com