Siete puntos

Descansar para recrear


1. Dime cómo descansas y te diré quién eres. En efecto. La manera en que enfrentamos la dimensión recreativa a lo largo de la vida acaba por definir nuestra misma existencia. Hace años, me llamó la atención el cuidado con que algunos jóvenes alemanes programaban las vacaciones, una vez que concluyeran sus estudios de preparatoria. Durante meses habilitaron una camioneta para convertirla en su casa rodante, que los hospedaría por tres meses, mientras visitaban los principales destinos históricos de España y Portugal.

2. Comparé esa propuesta recreativa con el descanso, típicamente regiomontano, que muchas personas se conceden los domingos: dormir hasta tarde y, después de los infaltables tacos de barbacoa, apoltronarse frente a la televisión por horas, degustando partidos de futbol y alimentos chatarra.

Es obvio que no podemos generalizar, y ni todos los alemanes son tan previsores y amantes de la historia, ni todos los regios se inclinan frente a la diosa televisión para rendirle el culto finsemanal. No todos, es cierto. Pero sí muchos.

3. El periodo vacacional que iniciamos este próximo domingo constituye un buen parámetro para medir nuestra cultura recreativa. Es cierto que, a diferencia del verano, las vacaciones de primavera, como las ha venido llamando de manera eufemística el gobierno mexicano -para no incurrir en lenguajes religiosos-, están marcadas por la Semana Santa.

Para muchas personas son días de guardar, y conforme a viejas tradiciones familiares visitarán los siete templos y asistirán a algunos de los oficios litúrgicos.

4. Quienes disponen de recursos, como tiempo y dinero, saldrán de la ciudad. Muchos tendrán libres solamente el viernes y el sábado, pero otras instituciones, como las escuelas, toda la semana. Vacaciones, pues, al fin y al cabo. ¿Cómo se aprovecharán? Desde siempre, se ha entendido que los periodos vacacionales marcan una ruptura, una suspensión. Dejamos por unos días de ir a trabajar o a la escuela. Postergamos el cumplimiento de algunos compromisos hasta el regreso. Abrimos paréntesis en nuestras vidas.

5. En estos días, he preguntado a varias personas de qué piensan descansar en la Semana Santa, de qué quieren alejarse. Como resulta obvio, todo mundo ubica al trabajo como la principal carga, por lo que se buscará aliviar un poco su presión. Pero es curioso que, en segundo lugar, muchas personas quieren descansar… ¡de las campañas políticas! Y es que llevamos semanas sometidos a spots publicitarios que se empeñan en utilizar lo que no deben: repeticiones, clichés, slogans, ridiculeces, promesas que no se cumplirán.

6. De forma que las campañas están logrando lo contrario de lo que deberían pretender. En vez de acercar a sus candidat@s a la población, l@s están alejando, y si quieren atraer votantes los están retirando. Sobre el entusiasmo y el orgullo por participar ha surgido el hartazgo, el malestar, el fastidio que, de seguir así, llevará a la inevitable abstención. Por ello se espera con tanta ilusión la próxima Semana Santa. Se anhelan días de tranquilidad electoral, de silencio político, en los que podamos ver algo diferente en la televisión.

7. Descansemos -si es que en realidad nos dejan en estos días-. Pero seamos conscientes de un riesgo que siempre tienen las vacaciones: fugarnos de la realidad, embrutecernos para escapar de aquello que no nos gusta, huir de compromisos ineludibles. Descansemos, pero para regresar con nuevos bríos y enfrentar esta difícil realidad, este mundo que debemos re-crear. Descansemos de manera activa -sin flojear, como dicen l@s maratonistas-, pero para recorrer con mayor energía los caminos de la justicia y la promoción de la paz.


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