Siete puntos

Cuidado con el alzhéimer espiritual

La enfermedad manifiesta síntomas más graves aun cuando, proviniendo el gobernante de familia honrada, abraza la corrupción.

1. El papa Francisco está de viaje. Durante toda esta semana, y con una agenda apretadísima, visita Ecuador, Bolivia y Paraguay. Aunque en éste último gobierna hoy un empresario, son países que se han distinguido por tener gobernantes de izquierda en los últimos años. Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia forman parte de ese grupo de presidentes que lo mismo apoyó a Chávez en Venezuela que a los Castro en Cuba. Paraguay, hasta hace dos años, fue dirigido por personajes con las mismas inclinaciones políticas.

2. No sorprende que —como casi siempre sucede, pero más ahora con las características de este Papa— las autoridades quieran capitalizar a su favor los discursos de Francisco. En países en los que se ha enarbolado la bandera de la justicia social como objetivo fundamental de los gobiernos, la presencia del Papa, de —este— Papa, significa un espaldarazo a ese tipo de gestiones. No extraña, entonces, que expresiones papales como fe revolucionaria, cambio social, procesos libertarios, etc., se entiendan como un respaldo a los gobiernos.

3. Sin embargo, y aunque Francisco mantiene el mismo lenguaje profético que ha empleado desde el inicio de su pontificado, es necesario analizar a profundidad lo que dice, situarlo en el amplio contexto de su doctrina, y extraer algunas ideas clave. Un ejemplo. En las afueras de Quito, en su último acto antes de salir de Ecuador, se dirigió a las personas consagradas —obispos, sacerdotes, religiosas— y les advirtió: “Cuiden su salud, pero sobre todo no caigan en otra enfermedad que es peligrosa, y que es el alzhéimer espiritual”.

4. El Papa insistió, recordando que quienes optaron por seguir el camino de la consagración no olviden de dónde provienen, y no caigan en la tentación de creerse importantes. Perder la memoria significará, en el caso de esas personas, olvidar los motivos que los llevaron a dejarlo todo para seguir a Jesucristo, y asumir criterios más parecidos a los que privan en el mundo: el afán de riquezas y de poder, la competencia por escalar puestos en los organigramas, la búsqueda de la comodidad y del menor esfuerzo, el protagonismo, los reconocimientos.

5. La llamada de atención papal, aunque se dirige de manera especial a clérigos, tiene también otros destinatarios: esos gobernantes que pertenecen a partidos de izquierda y que han logrado el poder. ¿Todavía recuerdan los ideales de desprendimiento y austeridad, de servicio a los más pobres, de entrega heroica y desinteresada, que tuvieron cuando eran candidatos y que, en muchos casos, fueron la clave para alcanzar la victoria? Y es que pareciera que tales ilusiones se olvidan cuando se alcanza el poder y los privilegios.

6. Más allá de las posiciones ideológicas de nuestros gobernantes: ¿cómo están de salud? ¿Conservan fresca su memoria, que les permite recordar cuando decidieron abrazar la función pública para, precisamente, dedicar su vida al servicio y no al enriquecimiento personal? ¿O padecen el alzhéimer mencionado por el Papa, que les ha llevado a olvidar esas ilusiones juveniles? La enfermedad manifiesta síntomas más graves aun cuando, proviniendo el gobernante de familia honrada, abraza la corrupción.

7. ¿Y nosotr@s? ¿Recordamos lo insignificantes que somos en el mapa del Universo o nos creemos todopoderosos gracias a nuestros conocimientos, a nuestra salud, a nuestro dinero? El legítimo ascenso social al que tod@s tenemos derecho: ¿lo hemos logrado rechazando nuestros orígenes, negando la cruz de nuestra parroquia? Mantener una buena relación con nuestro pasado es la garantía para vivir bien el presente y proyectar de mejor manera el futuro. Negar de dónde provenimos es desconocer en dónde estamos y hacia dónde vamos.

papacomeister@gmail.com