Siete puntos

"Checar la chamba"

No hicimos lo que, en el argot de la construcción, se llama checar la chamba, es decir, estar al pendiente, día a día, de cómo van los pasos en la elaboración de la obra.

1. Imaginemos que decidimos impermeabilizar el techo de nuestra casa. Nos urge porque tenemos muchas goteras. Contratamos a una persona, recomendada por un familiar y con fama de honesta, para que realice el proyecto. El especialista en cuestión nos propone cobrar por el trabajo realizado, que calcula terminar entre lunes y miércoles. También nos sugiere que le paguemos por día, calculando el costo total y dividiéndolo en tres jornadas. Si le pagamos de acuerdo a esta modalidad, pensamos, puede ser que se demore y se lleve…

2.… más tiempo del presupuestado. Si le damos su dinero hasta finalizar el trabajo, nos exponemos a que no se concentre en la tarea asignada, compartiendo su esfuerzo con otros encargos que quizá le reditúen más dinero, y retrasando también la culminación de su encomienda. Gracias a sus buenas referencias, le pagamos por toda la obra… y por adelantado. Nos vamos de viaje y, al regresar, nos encontramos con que no sólo no impermeabilizó adecuadamente el techo, sino que lo empeoró, dejándolocon más goteras que antes.

3. ¿Qué pasó? No hicimos lo que, en el argot de la construcción, se llama checar la chamba, es decir, estar al pendiente, día a día, de cómo van los pasos en la elaboración de la obra. Ésta tiene que realizarse a nuestro gusto, pues pagamos por ello y tenemos derecho a presentar lo que deseamos y requerimos. Si nos confiamos a la buena voluntad del proveedor, a su honestidad, nos exponemos a salir defraudados. Es necesario, entonces, dar seguimiento al trabajo, ponerle atención a los detalles, checar la chamba.

4. En el trabajo de la administración pública pasa algo todavía peor. Nosotr@s somos l@s clientes y contratamos, a través del voto, a partidos políticos y militantes de los mismos para que nos den el servicio de administrar correctamente nuestros impuestos. Quienes desean ocupar esos puestos no siempre tienen buenas referencias, más bien son acusad@s de incompetentes y organizan campañas muy costosas… ¡pagadas por nosotr@s! Sin embargo, como no hay más proveedores, tenemos que contratar a algun@ de ell@s.

5. Vamos a las urnas, le damos el trabajo a un@ de l@s proveedor@s, ¡le pagamos por adelantado! y luego nos tomamos unas vacaciones políticas de tres o seis años, sin revisar el desempeño de quien fue contratado y a quien estamos pagando su salario. Le damos, durante el tiempo en que nos ofreció realizar sus labores, absoluta confianza, y nos desentendemos de los pasos que debe seguir para cumplir con la encomienda. De vez en cuando nos enteramos de que no está haciendo bien su trabajo, nos quejamos, nos enojamos.

6. El próximo 7 de junio, a través de las votaciones, contrataremos a especialistas de la política. Nos están tratando de convencer —con pocos resultados— a través de las campañas políticas. Aunque no nos guste ningún@ de ell@s, no hay más, y debemos pagarles por adelantado su trabajo. De nosotr@s depende vigilar con detenimiento el desempeño de quienes resulten triunfador@s, o desentendernos de su servicio. Cada vez son más las organizaciones civiles que apuestan por esta vigilancia, dando seguimiento a las actividades de quienes nos gobiernan.

7. Creo que necesitamos checar la chamba de quienes viven de la política, de quienes se dedican a la administración pública, de quienes contratamos en las elecciones. Les vamos a pagar con impuestos que brotan de nuestro trabajo, y no es justo que ese dinero vaya a parar a manos de personas incompetentes o sin escrúpulos. Si no lo hacemos, si no l@s vigilamos en el ejercicio de sus funciones públicas, no nos quejemos de que el techo de nuestra casa que se llama México, Nuevo León y sus municipios, haya quedado mal impermeabilizado.

papacomeister@gmail.com