Siete puntos

¿Y si "El Chapo" nunca existió?

Estamos empeñados en negar lo que el gobierno, objeto, nos dice, que creamos, sujeto, nuestra propia realidad.

1. El idealismo alemán, de gran influencia en la filosofía del siglo XVIII y principios del XIX, sostiene que un objeto existe sólo si un sujeto lo reconoce. Me explico. Yo, objeto, existo sólo si usted, sujeto, me está leyendo. Esta tesis, que pareciera una aberración, ha sido asumida por nuestras culturas populares con la famosa ley delhielo. Desconozco la existencia de una persona negándole el reconocimiento verbal. Esta posición filosófico-popular lo que hace es elevar de tal manera la importancia del sujeto que lo lleva a alturas inimaginables.

2. En América Latina tuvimos la otra cara de la moneda: la exaltación del objeto. Fue, creo, García Márquez, uno de los principales exponentes del realismo mágico, quien afirmó que la tarea de los escritores latinoamericanos, a diferencia de los europeos, consistía sólo en narrar la realidad, en describirla tal cual es, en fotografiarla. Ésta es tan fantástica, tan asombrosa, tan increíble, que no necesita imaginación. En el viejo continente, en cambio, los escritores pasan apuros para inventar lo que no existe.

3. En este caso, el sujeto sucumbe ante la grandiosidad del objeto, y no le queda más que contemplarlo y, si tiene capacidad poética o narrativa, describirlo. Pero en México, y gracias a la cultura de la mentira que la clase política ha inyectado en nuestra sangre, inventamos otra posición frente a la realidad, alejada del realismo mágico y, más cercana al mencionado idealismo alemán: la especulación. Estamos tan empeñad@s en negar lo que el gobierno, objeto, nos dice, que creamos, sujeto, nuestra propia realidad.

4. No se crea, sin embargo, que el gobierno mexicano es el responsable único de esta actitud negadora de la realidad. Recuerdo allá por 1969, cuando Neil Armstrong y Edwin Aldrin pisaron la Luna, no faltaron personas en Monterrey que negaron la veracidad del hecho, sosteniendo, como quien posee una verdad definitiva, que todo se había filmado en un estudio cinematográfico de Hollywood. Lo mismo dígase de Pedro Infante. Todavía hoy, a casi 60 años de su muerte, no falta quien atestigua haberlo visto… vivo.

5. La constante es la misma: desconfianza ante la información que nos ofrecen las cadenas televisoras, principales aliadas de los gobernantes. Ahora que escapó –¿en verdad escapó?– El Chapo Guzmán han surgido todo tipo de especulaciones, en análisis periodísticos y en redes sociales. Una corriente de opinión sostiene que no se escapó por el famoso túnel, y que todo fue un montaje para proteger la complicidad de los custodios. Guzmán se escapó por la puerta principal, pero eso no lo pueden reconocer las autoridades.

6. No son pocas las personas que se preguntan si en verdad escapó El Chapo. Como especular no cuesta ni es delito, pues resulta agradable dar vuelo a la imaginación y pensar que el preso sigue en el penal, que todo fue una distracción para cubrir el fracaso de la primera licitación petrolera, o una venganza del secretario de Gobernación hacia Peña Nieto, pues ya le dijo que él, Osorio Chong, no será el próximo candidato del PRI a la Presidencia de la República. Y si, ya montados en la ficción: ¿al Chapo lo mataron hace meses?

7. Esta tesis se avala con la foto del delincuente que presentaron las autoridades, en las que El Chapo aparece rapado de la cabeza, y que contrasta con la imagen que se ha visto en los noticiarios, con cabello. Es un hecho que, de acuerdo a encuestas nacionales, más de la mitad de l@s mexican@s no creen que se escapó por el túnel. A lo mejor tampoco escapó, y todo fue un montaje distractor para que los EU no lo reclamen. Quizá ya lo mataron. ¿Y si nunca existió? Tal vez yo no soy quien escribe este texto. Y usted tampoco es quien lo lee.

papacomeister@gmail.com