Siete puntos

Cáncer

1. ...palabra terrible que asociamos de inmediato con otra igualmente sombría: muerte. No es cierto que la primera nos conduzca de manera irremediable a la segunda, pero como hemos visto tantos casos en que así ha sucedido, nos es muy difícil no identificarlas. Además, las estadísticas ayudan a esta fusión. Quien tiene cáncer inicia un trayecto plagado de dificultades, y que muchas veces tiene el desenlace mortal. Ayer jueves se celebró el día mundial de lucha contra este flagelo. Tal fecha nos merece una breve reflexión.

2. De acuerdo a la Secretaría de Salud, en nuestro país las muertes por cáncer pasaron de 65 mil en el 2003 a cerca de 80 mil en el 2013. Las cifras, entonces, no ayudan a considerar a la enfermedad como algo posible de superar. Sin embargo, es conocido que muchos de estos problemas de salud pueden evitarse con su detección oportuna. Para ello se necesitan dos cosas: la cultura de la revisión periódica de nuestro cuerpo, y herramientas médicas adecuadas que permitan anticiparse a la enfermedad, detenerla antes de que crezca.

3. Pero, más allá de las cifras, sé de muchos casos en que el cáncer ha sido derrotado gracias a excelentes tratamientos médicos —no siempre privados—, pero sobre todo a la actitud de las personas que lo padecen. La enfermedad, con sus tratamientos, algunos de ellos sumamente pesados, dolorosos y costosos, es como un puente que debemos cruzar. De nosotros depende el cómo transitarlo: maldiciendo a la vida —al destino, a Dios, a quien queramos culpar— o luchando hasta el límite de nuestras fuerzas, y con la mejor de las actitudes.

4. Ojalá y hayamos celebrado ayer el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, desde nuestras propias trincheras. Previniendo su aparición, combatiendo su presencia, tratando de detenerlo. Nos hará mucho bien, si lo padecemos, el llamarlo por su nombre. No significará negarle la importancia que tiene, sino manifestar que lo queremos ver de frente. Si, además, dejamos de asociarlo con la muerte, no la invocaremos para que, de manera fatalista, nos conduzca hasta el sepulcro. Es un enemigo que debemos combatir... y que podemos vencer.

5. Particularmente importante, me parece, es el dejar de culpar a alguien del cáncer que nos ataca. Es cierto que, en ocasiones, nosotros mismos lo atrajimos, con algún exceso o falta de cuidado. Pero también lo es que enfermarnos, como morir, es condición esencial de nuestras vidas, y Dios no nos prueba con dolorosas enfermedades ni, mucho menos, nos castiga enviándolas a causa de nuestros pecados. La enfermedad y la muerte forman parte fundamental de la existencia humana, y debemos prepararnos para enfrentarlas.

6. Mención especial merecen quienes colaboran en el cuidado de las personas que lo padecen. En el terreno profesional, conozco médicos y enfermeras que colocan toda su competencia para ayudar a los enfermos con este mal. Pero también, y en mayor número, a familiares y amigos que se solidarizan con quienes lo sufren, y otorgan sin medida la mejor medicina que podemos recibir: cariño, comprensión, respeto. Reconozcamos a quienes luchan contra el cáncer. Son guerreros valientes que merecen nuestro reconocimiento.

7. Cierre ciclónico. ¿A quién le beneficia más el pleito mediático que se cargan el gobernador de Nuevo León y el presidente de Morena? ¿Sabrá aquél que su cercanía con el presidente Peña Nieto tiene como objetivo fortalecerlo, apapacharlo y animarlo para que se lance dentro de dos años a la grande? De ser así: ¿no es evidente que la intención del PRI será que su oposición, y en general quienes están en contra de los tres partidos grandes, se dividan entre el seguro candidato de Morena y uno o más independientes?


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