Articulista invitado

Es momento de acertar con la reforma en telecomunicaciones

Alrededor del mundo observamos un movimiento de acordeón, pues las naciones verdaderamente competitivas han tendido a llevar a sus principales jugadores del sector a participaciones de mercado más o menos semejantes.

México se ha dotado, localmente y a través de la suscripción de tratados internacionales, de normas para desarrollar sus telecomunicaciones mediante una competencia efectiva.

Lamentablemente, a diferencia de otros países de nuestro entorno con normas similares, dichas buenas intenciones y reglas no se han materializado. No lo afirmamos solo nosotros, ahí está el triste diagnóstico de la OCDE en su informe sectorial del pasado año y, más recientemente, la exposición de motivos de la reforma constitucional en telecomunicaciones.

Teniendo condiciones para hacerlo, la Cofeco y la Cofetel desaprovecharon oportunidades históricas para regular de manera asimétrica a los operadores predominantes que concentran participaciones sin parangón en mercados que han liberalizado, pero bien, sus telecomunicaciones.

Solo por citar algunos ejemplos:

1. Cuando sin haber actuado y solo a partir de denuncia de Telefónica en 2007, la Cofeco por fin declaró a Telmex (se tardó dos años) operador dominante en los mercados de originación, tránsito, terminación y arrendamiento de enlaces:

a. Solo determinó su dominancia en las áreas de servicio local ya abiertas a la competencia. ¡No declaró a Telmex dominante donde es el único operador que puede originar y terminar tráfico!

b. También en arrendamiento de enlaces declaró a Telmex dominante solo en las rutas donde hay competencia. En los trayectos donde Telmex es el único oferente (la mayor parte de la red troncal de fibra) no lo declaró dominante con el pretexto de no contar con información.

2. La Cofetel únicamente impuso obligaciones específicas a Telmex por lo que toca al arrendamiento de enlaces, resolución aún impugnada por la empresa.

3. La Cofetel, después de haber mantenido controlada la tarifa que el operador fijo dominante cobraba al público por llamadas a teléfonos móviles, la dejó libre en octubre de 2011 mediante un acuerdo del pleno.

4. ¡La Cofeco declaró dominantes a todos los competidores de Telmex/Telcel en el mercado de terminación fija o móvil, aunque solo tuvieran una línea!

5. La Cofeco retrasó dos años el proceso de declaración de dominancia a Telmex-Telcel al negar su derecho a un recurso de reconsideración, pese ser advertido de que dicha negativa serviría para alargar el proceso en perjuicio de los demás participantes en el mercado.

6. La Cofeco opinó en contra de que solo Telmex esté obligado a que sus usuarios tengan la libertad de escoger a su proveedor de larga distancia, dispuso que la obligación se aplique a todos los operadores sin importar su tamaño.

7. En el proceso de consulta de lineamientos para establecer las tarifas de interconexión, la Cofeco opinó en contra de establecer tarifas asimétricas (Cofemer pres-10-096-2010-227). Posteriormente la SCJN, el Pacto y finalmente la legislación constitucional han confirmado que la asimetría es necesaria para que nuestro mercado de telecomunicaciones se vuelva competitivo.

8. La Cofeco opinó en contra de exceptuar a los pequeños operadores de la obligación de presentar reportes detallados de separación contable.

9. La Cofeco desechó la denuncia presentada por varios operadores contra las tarifas de reventa de Telmex en las áreas sin acceso para la competencia. Con cobros de 75 centavos por minuto, Telmex pudo seguir cobrando un múltiplo 20 veces por encima de la tarifa de interconexión por un servicio similar.

10. La Cofeco se negó a condenar a Telcel por su fórmula de precios anticompetitiva. Telcel fija tarifas minoristas por debajo del costo de interconexión. Esta forma de tarificar otorga a Telcel un “efecto comunidad” que sella su mercado y casi imposibilita la competencia.

11. La Cofeco condonó una multa a Telcel por mil millones de dólares al intercambiarla por compromisos ¡que Telcel ya había aceptado ante la Cofetel!

12. La Cofeco impidió que Telefónica se hiciera de espectro en la licitación número 18, al imponerle topes injustificados. No hizo lo mismo con Telcel.

13. La Cofeco encareció innecesariamente la subasta de espectro de 2011 al imponer topes de 80 MHz y no permitir a todos los operadores concursar por los bloques de la banda 1.7/2.1 GHz. El resultado: solo una empresa quedó en la puja por esta banda y evidentemente ofreció la mínima cantidad requerida. Sin competencia, dicha empresa pagó solo un veintiochavo del monto pagado por los demás.

Sin tomar en cuenta los requisitos para lograr una competencia efectiva y el avance consecuente en cobertura, calidad de servicio y precios competitivos, en México se ha regulado a todo el sector de manera simétrica con efectos devastadores para los operadores más chicos y apenas rasguñando a los grandes. Así, la reducciones abruptas y retroactivas de las tarifas de interconexión dispuestas por la SCT (posteriormente consideradas ilegales por la SCJN) y las de la extinta Cofetel, tras abandonar su legítima pugna previa con la SCT, no han tenido el efecto supuestamente deseado.

Probablemente se pueda afirmar que se ha reducido el costo para los consumidores. Ahora bien, esa es una inercia que la competencia, especialmente impulsada por Movistar, ya traía el mercado antes de que dichas tarifas se desplomaran por debajo de las acostumbradas en países con desarrollo similar. Para verificarlo basta revisar datos de la propia Cofetel. Pregunten a los menos privilegiados qué operador les ha ofrecido las telecomunicaciones más económicas en los últimos 12 años. Lo que sí hemos visto a partir del ingreso de Mony de Swaan a la Cofetel es un peligroso aumento de la concentración del mercado, como lo muestra el Índice Herfindahl (ver gráfica).

Lo verdaderamente relevante y preocupante es que las políticas públicas de la extinta Cofetel se construyeron reduciendo los márgenes de los operadores móviles para revitalizar y garantizar, principalmente, el menguante margen del operador fijo predominante. De nuevo, algo sin precedente a escala internacional: en el resto del mundo, el operador fijo normalmente retiene de una llamada fijo-móvil 20-30 por ciento de los ingresos de dicha llamada y el fijo 80-70 por ciento restante. En México, gracias a la extinta Cofetel, es a la inversa desde 2011. Conviene recalcar que las tarifas de interconexión resueltas solo significaron, para el principal grupo económico de nuestro país, sacar dinero de una bolsa para pasarlo a la otra. Para los demás, avocarse a una quiebra sustancial de ingresos y márgenes, al tiempo que se redujo severamente la rentabilidad del servicio a las personas de menores ingresos.

El enfoque adoptado hasta la fecha ha frenado el desarrollo socioeconómico de México y acrecentado la brecha digital entre nuestro país y el resto del mundo. Es por ello que el sector aplaude la valiente y prometedora reforma constitucional en telecomunicaciones aprobada al abrigo y consenso político del Pacto por México. Es por ello que al sector le urge se apruebe la normativa secundaria que permitirá finalmente contar con un mercado de telecomunicaciones con una competencia efectiva que redunde en mejores precios, cobertura y calidad de los servicios. Es por ello que el Ifetel debe desenredar y resolver rápidamente el gris legado recibido de la Cofetel en relación con expedientes administrativos pendientes, al tiempo que abre un camino despejado para que en el futuro inmediato México pueda capturar las oportunidades que un mercado con reglas equilibradas puede ofrecernos a todos, conforme al mandato constitucional recibido, consistente en regular de manera asimétrica en forma expeditiva. Es por ello que nadie nos podemos permitir el lujo de fallar: México tiene una cita con la historia y no puede volver a fracasar.

En el mundo observamos un movimiento de acordeón, a través del cual los mercados se abrieron a la competencia: los mercados verdaderamente competitivos han tendido a llevar a sus principales actores a participaciones de mercado más o menos semejantes. Ahora se observa cómo se inicia un proceso de consolidación nacional e internacional para poder afrontar las multimillonarias inversiones de capital requeridas para el despliegue de las próximas redes ultrarrápidas. Cuando en el mundo ya están de vuelta, en México todavía “vamos, que llegamos tarde”.


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