Articulista Invitado

¿Era previsible el resultado del 'brexit'?; el valor de las encuestas de salida

Durante los días previos al referendo en el Reino Unido sobre "permanecer" o "salir" de la Unión Europea numerosas mediciones sugerían que el resultado era posible, aunque poco probable. Cuando observamos el gráfico de mediciones previas al referendo es evidente que durante la mayor parte del tiempo el remain o "permanecer" en la Unión Europea era la respuesta más frecuente entre los británicos. Salvo enero y los primeros días de junio, que hubo mayor frecuencia de la respuesta leave o "salir". Esta frecuencia, junto con otros análisis cualitativos generaron la percepción de que el "permanecer" ganaría.

Las dos únicas experiencias previas de decisiones con una consecuencia política similar, Quebec y Escocia, llevaban a pensar que la posición conservadora de quedarse en la Unión Europea ganaría. Este análisis cualitativo contrastaba con el cuantitativo, que veía el "salir" como escenario probable. Estas dos experiencias previas, si bien habían utilizado el mismo instrumento de democracia directa, el referendo, al parecer los votantes británicos no las vieron como equivalentes en su consecuencia. Una investigación posterior sugiere que no había un conocimiento claro sobre las consecuencias del brexit.

Finalmente, el asesinato de la parlamentaria Jo Cox impactó al público británico en la última semana. Este lamentable evento reforzó la idea de que el "permanecer" ganaría. La evidencia disponible sugiere que este fue un evento influyente en el resultado final, pero no suficiente para cambiar el resultado.

La posición de BBC y YouGov

La televisora del Estado BBC hizo pública su posición de no realizar encuestas de salida porque no tenían cómo modelar el resultado. A diferencia de una medición de preferencias electorales, este referendo no tenía antecedentes. Por tanto, no tenían elementos con qué ponderar los resultados obtenidos. Con esta declaración reveló en alguna medida su forma de modelar resultados electorales.

YouGov, a diferencia de la BBC, decidió realizar una encuesta de salida. Sus resultados divulgados en Sky News a las 10 de la noche (al cierre de las casillas) fueron: 52% para "permanecer" contra 48% de "salir. Esa fue la información que se divulgó y que se dio por cierta hasta que empezaron a fluir los resultados oficiales. Esta diferencia entre lo que se midió y lo que terminó sucediendo: 51.9 "salir" contra 48.1 "permanecer" se fue corrigiendo durante la noche. A la BBC le tomó aproximadamente siete horas desde el cierre de las casillas hacer una proyección y decir que el "salir" ganaría.

Hallazgos

Si bien la medición de YouGov no fue precisa, sin ella hoy no tendríamos información para explicar las razones de los británicos para votar como lo hicieron, ni cómo se dividieron por segmentos de población. El análisis de estas variables ha hecho que la sociedad entera entre en una reflexión que muestra sus divisiones. La división regional es la más evidente y se puede mapear con los resultados. Sabemos que Escocia e Irlanda del Norte votaron mayoritariamente por quedarse, mientras Inglaterra y Gales por salirse. Pero los demográficos y las razones solo pueden conocerse con la encuesta de salida.

La edad es probablemente el demográfico en el que se observan las mayores diferencias de la sociedad del Reino Unido. Los menores de 50 años votaron mayoritariamente por "permanecer", mientras que los mayores de 50 votaron claramente por el "salir". En el extremo, 75% del segmento de entre 18 y 24 años voto por "permanecer". Mientras 61% de los mayores de 65 años votó por "salir". Esta tendencia ha generado indignación entre los jóvenes. Consideran profundamente injusto que aquellos que vivieron con el esquema de la Unión Europea durante 43 años no le den ahora la misma oportunidad a la siguiente generación. El agravio que los jóvenes sienten se expresa hoy día con casi 3 millones de firmas para realizar otro referendo y una manifestación enfrente del parlamento británico.

La escolaridad es otro indicador de las divisiones de la sociedad británica. Entre aquellos con un grado universitario, 71% votó por quedarse, 23% más que el promedio que votó "permanecer". Mientras entre aquellos con educación básica, 66% votó por irse, 18% más que el promedio. Es evidente que los ganadores y perdedores de la europeización o la globalización pueden clasificarse por sus capacidades laborales o, lo que es lo mismo, escolaridad. En este caso ganaron aquellos con menos capacidad o menos escolaridad, los más afectados por políticas de libre comercio. Estos datos han dado elementos a algunos analistas para argumentar que el voto tuvo un elemento de racionalidad, no fue solo patriótico o visceral.

Entre las razones de voto se observan algunas sorpresas. Si bien el empleo y la inmigración fueron importantes como razones de voto para cada posición, no fueron las más determinantes. Entre aquellos que votaron por quedarse, lo hicieron porque consideraron que el empleo, la inversión y la economía serían mejores (40%). Los que votaron por irse consideraron que salir ayudaría a afrontar mejor el tema de la migración (26%). Sin embargo, la razón más importante para los que votaron "salir" fue una consideración abstracta. El 45% consideró que era posible "lograr un mejor equilibrio entre el derecho del Reino Unido para actuar de forma independiente, y el nivel apropiado de cooperación con otros países". Es decir, la lógica de mejorar los términos de los acuerdos con la Unión Europea imperó en lugar de mantener lo ya obtenido. Por ello se considera que los británicos dieron un salto al vacío. Por una mejor expectativa de futuro, pero sin un plan concreto para lograrlo.

Otro de los datos sorprendentes es la percepción de ganador. La mayor parte de los votantes consideró que el "permanecer" ganaría. Entre los que votaron por quedarse, esta opinión era claramente dominante. Dos de cada tres así lo pensaba (63%). Lo interesante y algo irónico que revela esta percepción es que, incluso entre los que votaron por "salir", ésta era una opinión preponderante. Solo uno de cada tres (30%) de los que votaron por irse de la Unión Europea pensaron que podían ganar, mientras cuatro de 10 (40%) pensaron que perderían la votación. Es probable que entre estos últimos les haya tomado por sorpresa haber ganado. Una hipótesis más interesante es que votaron por "salir" asumiendo que se quedarían. Su motivación fue la protesta, sin considerar que su voto podría tener consecuencias.

Finalmente, para variar, la volatilidad jugó un papel fundamental. Uno de cada cinco votos se decidió durante la última semana o en las 24 horas previas al día de la votación, es decir, toda aquella medición que se haya hecho la semana antes difícilmente podía capturar las preferencias de voto con precisión. Con un diferencia de menos de cuatro puntos porcentuales entre las dos posiciones en contienda pasa a ser relevante que 8% decidió su voto en las últimas 24 horas. Por ello, incluso las mediciones del último día también eran falibles por el porcentaje de indecisos. Este porcentaje es similar al que observamos en procesos electorales en México. Una clara explicación de por qué es difícil prometer precisión en mediciones preelectorales.

Las consecuencias

Timothy Garton Ash, historiador, editorialista, periodista y profesor de la Universidad de Oxford, considera que este es el fin del Reino Unido y probablemente de la Unión Europea. La reacción de los escoceses que no quieren ser parte del Reino Unido, pero sí de la Unión Europea y de los londinenses que no quieren siquiera pertenecer a Inglaterra, pero sí a la Unión Europea, darían razón a su argumento. Considera que si hoy están divididos los británicos luego pasarán a estar enojados. Cuando los electores se den cuenta de cómo empeorarán las condiciones económicas y no mejoren las de migración, pasarán de la sorpresa al enojo. Un escenario sin duda pesimista.

En lo que concierne a nuestro país las consecuencias van más allá de lo económico. Frank Luntz, estratega del Partido Republicano —tal vez después de Karl Rove el de mayor influencia en su partido—, opinó sobre las similitudes del argumento del conservador británico Boris Johnson —líder de la posición por "salir"— y Donald Trump. El mismo día del referendo en una entrevista con BBC, en el programa HardTalk, hacía una comparación destacando las similitudes del discurso y del perfil del electorado a favor del "salir" y el que hoy tiene Trump. Más allá de lo que pase con los europeos lo cierto es que el triunfo del brexit cuestiona los acuerdos de libre comercio en el mundo, incluido el TLC. Hace un par de días Trump ya hizo referencia al tema y amenazó con revertir el TLC si llega a la presidencia. Independientemente de si esto es posible, la intención está clara.

El análisis de YouGov

En un documento publicado hace unos días —28 de junio— en el sitio de YouGov, Freddie Sayers, su editor en jefe se enorgullece de su trabajo, de la información que ofrecieron al público con sus mediciones preelectorales y su encuesta de salida. Lamenta que después de cuatro advertencias claras en las que reportó que el "salir" podía ganar el referendo, su última medición y la encuesta de salida no fueron precisas. Pero sabe de la utilidad de su información. En este documento hace una reflexión sobre por qué las mediciones realizadas por internet fueron precisas y previeron el resultado final. En otras palabras, explica el método, no lo excusa.

En sociedades como la británica hay mucha claridad sobre la utilidad y función de la información que se genera con encuestas. Se distingue entre las mediciones preelectorales, mediciones telefónicas o por internet y las ventajas y desventajas de cada una. Se reflexiona sobre las razones por las cuales una encuesta de salida no pudo ser precisa, pero sin duda lo que más se aprecia es el valor de la información que se genera. Hoy podemos explicar el resultado del brexit gracias a ese ejercicio que careció de precisión, pero no de variables de análisis. Sin esta información hoy estaríamos en la especulación y la oscuridad sobre lo que sucedió el pasado 23 de junio, para algunos el evento más importante del último cuarto de siglo.