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Educar para emprender

Existe la duda sobre si una persona emprendedora nace con la habilidad para emprender negocios o la desarrolla durante su vida.

Algunas personas muestran dicha habilidad desde la infancia sin tener conocimientos de mercadotecnia, finanzas, ingeniería o administración.

Algunos niños gozan el poder negociar con sus amigos de clases, vecinos o familiares para vender productos y ganar dinero.

Otras personas comienzan a descubrir su habilidad de emprender negocios cuando se convierten en adultos jóvenes, después de terminar sus estudios universitarios y obtener experiencia laboral.

Independientemente si el emprendedor nace o se forma a través de los años, sería muy redituable para cualquier persona que desde la educación primaria se le comenzara a impartir cursos que desarrollen su habilidad para crear e innovar productos que sean exitosos en el mercado y para emprender negocios rentables, lícitos y socialmente responsables.

Contadas universidades en el mundo son exitosas en la formación de emprendedores. Por ejemplo, el Tecnológico de Monterrey, desde hace varias décadas, es reconocido internacionalmente por ofrecer programas enfocados explícitamente a desarrollar la habilidad emprendedora de sus estudiantes de preparatoria, carreras profesionales y posgrados.

Durante sus estudios en el Tecnológico, el alumno adquiere conocimientos técnicos y desarrolla sus habilidades creativas y de innovación que le permiten diseñar modelos y planes de negocios rentables.

Frecuentemente, jóvenes antes de graduarse del Tecnológico de Monterrey ya están operando exitosamente sus propias empresas o negocios nuevos que desarrollaron a partir de sus empresas familiares, con el apoyo de sus profesores y la Incubadora de Empresas de dicho instituto.

Una persona no debería esperar a cursar la universidad para aprender a ser empresario. Desde el primer año de primaria, las escuelas podrían despertar en los estudiantes sus habilidades creativas, innovadoras y negociadoras para emprender negocios.

La mejor herencia que pueden dejar los padres a sus hijos y el mejor legado que las escuelas pueden ofrecer a sus estudiantes es una formación emprendedora con responsabilidad social. Educar con valores para emprender es una opción rentable para la vida de cualquier persona.