Voces Ibero

¡Arrancamos!

Se nos fue 2016 pero ya estamos bien instalados en el 2017. No hay tiempo para remordimientos, lo hecho, hecho está; lo importante es que inicia un nuevo ciclo para trabajar en los retos y aprovechar las oportunidades que en este año se presenten.


La educación es una de esas ventanas de oportunidad. Si se revisa material sobre inteligencia emocional se podrá dar cuenta que en la mayoría de las escuelas de cualquier nivel, se trabaja en el desarrollo de competencias, principalmente aquellas que le permitirán al sujeto usar de forma eficiente los conocimientos adquiridos. Sin embargo, en pocas ocasiones se revisa una que, desde casa se debería poner más atención y que, con tristeza, hoy vemos no ha sido así a lo largo de muchos años.


Se sabe que ser un gran compendio de técnicas o conocimientos no significa que la persona tendrá éxito en su vida, porque es frecuente que en las aulas existan chicos incapaces de interrelacionarse de forma eficiente con otros.


La inteligencia emocional no es otra cosa que desarrollar la capacidad de poder manejarse a sí mismo ante situaciones que afecten su estado anímico y el de otros. Hoy, desde niños de kínder hasta jóvenes universitarios se presentan padecimientos que se originan no sólo por el descuido de los hábitos de higiene, sino por la poca o nula inteligencia emocional. Estrés, fatiga, dificultad para poner atención, evasión, poca tolerancia a la frustración, etcétera, son síntomas de algo que hemos dejado de hacer los padres: nutrir la inteligencia emocional de los hijos.


Aceptarlos como son, ser afectivos con ellos para que, a través del ejemplo se acepten a sí mismos y sean afectivos consigo y con los demás en un primer paso. Mas no se confunda esto con la egolatría, se trata más bien de estar abiertos hacia otros y crecer junto con otros, para ser mejor que antes comparado consigo mismo. Es crecer en el SER y dejar de privilegiar el TENER. Para tener hay que ser y no al revés.
Es una invitación para todos los que están a cargo de la formación de otros: papás, maestros, la sociedad en general.