NEFELIBATA

VISLUMBRES DESDE LA CEGUERA

... América, trabada por la susperstición de la democracia, no se resuelve a ser un imperio: Jorge Luis Borges

Decir que Jorge Luis Borges acertaba en la literatura pero erraba en la vida puede resultar ya un lugar común. Afirmar que fue un visionario puede parecer una amarga ironía.

Pero al menos en su relato “El Otro” nos encontramos a un viejo y abatido Borges que, entre otras cosas, se dice a sí mismo: “Ahora las cosas andan mal. Rusia está apoderándose del planeta; América, trabada por la superstición de la democracia, no se resuelve a ser un imperio.

”Pese a que el relato forma parte de “El Libro de Arena”, publicado en 1975, la frase adquiere en la actualidad visos premonitorios. Más allá de que llegó a enunciar que el libro de cuentos y relatos se trataba de sus últimos ejercicios de ciego y de que siempre tuvo una visión política conservadora en extremo, el invidente pudo vislumbrar una realidad contra la que ahora nos volvemos a enfrentar.

Los Estados Unidos siempre se han presentado como una sociedad abierta, país  guardián de la democracia. Argumento que desde siempre ha causado la hilaridad de cualquier observador atento. El hecho de que en realidad Trump quedó casi tres millones de votos por debajo de su contendiente y aun así se consideró legal su triunfo prueba que aquel sistema electoral está hecho para lograr hacer llegar al poder a orates como él, siempre y cuando sean en beneficio del poder macroeconómico.

Solo los ingenuos dudan ahora que los EUA son, para cualquier cuestión práctica, un imperio y que como tal puede violentar a cualquier otra nación, ya sea con la fuerza de su dinero o con la de su desmesurado poderío militar. Nunca antes en la historia ha existido una nación con semejante capacidad destructiva como la gringa.

En cuanto a la otra parte de la afirmación borgiana, ahora la versión oficial es que Vladimir Putin, presidente de Rusia, sí intervino en el proceso electoral norteamericano. Pero el asunto no termina ahí.

Así como están las cosas, no resulta descabellado conjeturar que el ascenso de Trump es en realidad resultado de una maniobra de Putin: convencido de que no tiene ningún sentido enfrentar a los EUA con las armas, ha preferido desde hace años mover todos los hilos posibles para dar el más refinado golpe que se le pueda asestársele a la nación rival para socavar la fuerza de esa república desde su interior mismo: colocar en la Casa Blanca a un perfecto imbécil.

Si así fuera –y en el fondo hay razones para pensar en esa posibilidad- Putin habría dado catedra de la más exitosa y perversa estrategia.

La frase de un ciego, de Borges, no resulta entonces tan metafísica ni tan conservadora. Aunque enunciada en el contexto de un mundo de hace más de cuarenta años, vuelve a tener un peso específico enorme. Es, como le gustaba que fueran esas construcciones, un objeto verbal puro e independiente, como un anillo, como una espada.