NEFELIBATA

DANZAS CON HIENAS

“Queremos bailar. Los integrantes de la Compañía Nacional de Danza pedimos la destitución de su directora artística Laura Morelos, quien en su cargo se ha desempeñado con incompetencia, cometiendo abusos de autoridad y violaciones a acuerdos establecidos.

Exigimos una vida laboral digna y justa.” Con esta beligerante declaración el sábado 23 de enero pasado, los bailarines de la Compañía Nacional de Danza (CND) dieron inicio a una campaña informativa dirigida a la opinión pública y a los medios de comunicación acerca de la grave crisis laboral que enfrentaron. 

En unos cuantos días la información fluyó a través de notas periodísticas y de boletines redactados por los bailarines, mismos que se encuentran íntegros en la página de Facebook Bailarinescndmex.

Los hechos pueden resumirse de esta manera: Los bailarines de la CND llevan tiempo señalando que sus directivos y el INBA mismo se han negado a brindar del todo las condiciones dignas para desempeñar su labor, usando pretextos legales y de presupuesto que los mantienen en una situación de vulnerabilidad e incertidumbre laboral. 

El 19 de enero, día en que reanudarían sus labores, las autoridades les impidieron la entrada a su sede de ensayos.

A unos cuantos minutos de la hora de inicio de actividades, el ingreso y el pago correspondiente a su primera quincena del año se les quiso condicionar con la previa firma de un nuevo contrato. Este nuevo contrato los rebajaba de “trabajadores” a “prestadores de servicio.” Por supuesto en él se mermaban sus prestaciones y derechos. Una verdadera trampa. Inició así un período de revisiones al mismo. El día 22, luego de varias negociaciones y antes de concretarse la firma de los contratos, Laura Morelos, directora de la CND, mandó a la báscula a dos bailarinas que en diciembre estaban por encima de su peso y con quienes se había acordado de forma verbal que tendrían tres meses a partir de enero para disminuirlo.

Luego de pesarlas se les dijo que no podrían firmar su contrato para este año. Los sesenta y ocho bailarines se negaron a firmar y mantuvieron su protesta.Bajo la consigna “Queremos Bailar”, el domingo 24 los bailarines realizaron una manifestación pacífica en la explanada del Palacio de Bellas Artes.

A las once de la mañana ejecutaron ante las personas que se encontraban allí, fragmentos coreográficos de su repertorio y aprovecharon para explicar a representantes de la prensa la situación que viven al interior de la CND.

El lunes siguiente se pudo concretar la firma de los contratos, incluidos los de las dos bailarinas condicionadas y sobre todo, manteniendo el estatus de trabajadores. En un segundo boletín dado a conocer esa misma noche, expresaron que de ninguna manera están en contra de que se les evalúe conforme a las cláusulas contractuales.

Y en cuanto a la solicitud de cambios de dirección, aunque los directivos se comprometieron a revisar el caso y a darles una respuesta en el término de una semana, personal del INBA ha declarado que la destitución de Laura Morelos no está a discusión.

Hasta aquí el resumen de los acontecimientos.Los bailarines con su protesta pacífica han puesto sobre la mesa de discusión muchos temas que rebasan por mucho el ámbito dancístico.

El maestro en Historia del Arte, Juan Hernández, señaló que la poca transparencia con que se maneja la Compañía, pese a ser similar a otras en el plano internacional, ha logrado que la CND no sea tan atractiva para las grandes figuras del ballet, pues al no existir un proyecto artístico a largo plazo no representa una instancia en la cual desarrollar los talentos de los bailarines de primera línea.

Es fácil coincidir con quienes han expresado que esto no es más que una advertencia de lo que viene en el manejo de la cultura en el país, con grandes recortes y demás cambios que se van anunciando a raíz de la sustitución del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) por la nueva y más burocratizadora Secretaría de Cultura.

Como añadió el mismo historiador Juan Hernández en una entrevista para un diario capitalino con este motivo, la Secretaría ha hecho caso omiso al conflicto.

Si la resolución de este problema no es responsabilidad de la nueva dependencia, ¿Cuándo lo será? Si por cuestiones jurídicas o reglamentarias no es la responsable, ¿entonces para qué sirve?Esta danza con hienas que todavía libran los bailarines de la CND no es la única que se pelea en el país.

A fines del sexenio anterior el PRI y el PAN aprobaron una reforma laboral que vulnera gravemente los derechos de los trabajadores, incrementando la informalidad, que estranguló el crecimiento del trabajo formal y disminuyó la calidad de los empleos existentes.Así mismo la reforma educativa no tiene por objetivo elevar el nivel en materia educativa sino mermar las prestaciones de los maestros.

Y más reciente, la reforma al Sistema de Seguridad Social favorece la contratación outsourcing, las violaciones a los contratos colectivos del IMSS y del ISSSTE y la pérdida de derechos laborales.

De esta manera al gremio de los enfermeros se les acaba de rebajar de profesionistas a artesanos, así como a los bailarines de la CND se les quiso rebajar de trabajadores a prestadores de servicios.

Al Estado no parece importarle qué tanto se haya preparado una persona en su carrera ni que tan capacitada o talentosa sea en su desempeño: la consigna es rebajar todas y cada una de las profesiones.Los bailarines han demostrado valor y solidaridad entre ellos.

No queda sino solidarizarse con sus esfuerzos y por lo mismo, con todos los demás trabajadores en esta lucha contra el fiero y salvaje proceso emprendido por el Estado para proletarizar a las personas, a sus oficios y a sus artes. 



flaviobecerra@hotmail.com