Dobleces

Oaxaca

"Oaxaca es actualmente uno de los estados con los peores indicadores de desarrollo humano. Con un índice de 0.716, apenas supera a Chiapas, pero está por debajo de Guerrero. Si Oaxaca fuera un país independiente, su grado de desarrollo humano la colocaría en el listado mundial exactamente atrás de las islas de Cabo Verde, al occidente de África (Informe sobre el desarrollo humano, México, PNUD, 2004, pag. 28). La compleja y milenaria historia de la sociedad oaxaqueña ha transitado de un lugar central en el México prehispánico y colonial –cuna de los dos grandes políticos liberales del siglo XIX, Benito Juárez y Porfirio Díaz- una región económica y políticamente marginal, expulsora masiva de población hacia el norte del país y Estados Unidos, y uno de los escenarios donde un viejo partido autoritario, el PRI, mantiene una feroz lucha de retaguardia con el objetivo de prolongar lo más que pueda su dominio sobre el aparato formal del poder".

Estas palabras pertenecen a Lorenzo Meyer, y aparecen en el prólogo del libro "Oaxaca Sitiada" de Diego Enrique Osorno, publicado en 2007. El 4 de junio de ese año, Milenio Semanal publicó íntegramente el prólogo.

Dice Lorenzo Meyer que "ningún cronista, aunque lo deseara, puede ser imparcial. Al seleccionar los datos para animar su testimonio de entre una cantidad que en la práctica es inabarcable, Diego Osorno ni siquiera pretendió la supuesta neutralidad del periodismo actual".

Bueno esto viene a cuento por dos razones. En aquella época había una feroz lucha por mantener o arrebatar el poder en aquella entidad. Al paso del tiempo, hace seis años, una gran coalición de partidos opositores al PRI logró llevar al gobierno estatal al ex priista Gabino Cué. Poco les duró el gusto, sin embargo, porque seis años después lo perdieron.

El PRI, ese viejo partido autoritario que menciona Meyer, volverá a gobernar y nada asegura que las cosas vayan a cambiar en aquella entidad. Las expectativas siguen siendo las mismas.

No hay que perder de vista que el Estado de México alberga a una población de oaxaqueños quizás igual de grande que la que habita en aquella entidad. Oaxaca también ha exportado a nuestra entidad sus movimientos sociales. Ya el estado mexiquense empezó a sufrir los cierres de calles, avenidas y carreteras por maestros de la Sección 22.

Hay que fomentar el empleo en Oaxaca, hay que llevar el desarrollo de verdad, no de simulación, ni de fotografía. Hay que convencer a los maestros de la Sección 22 que su causa es justa, como justa es la necesidad de educación, no de adoctrinamiento ideológico, para los niños oaxaqueños. Pero para eso, hace falta voluntad...