Dobleces

Mujer

Dice Aurora González Ledesma, presidenta municipal de Aculco, que no hace mucho tiempo en ese municipio las expectativas educativas para las mujeres aculquenses eran para llegar solo al tercer grado de primaria. Pocas, muy pocas, terminaban una carrera profesional. Su mayor aspiración era conocer a un joven serio, que no tomara mucho, que no fuera broncudo y que tuviera trabajo.

De eso, hará apenas una veintena de años. Las jóvenes de ahora piensan en estudiar, labrarse un porvenir –para no depender de nadie–, viajar, trabajar y luego, pero muy luego casarse y tener hijos. Bueno, eso en la cabecera municipal, porque en las comunidades rurales las cosas no han cambiado mucho.

Y ese es el problema de la equidad y la paridad de género. En las ciudades hay mucho ruido, demasiada actividad, aunque en las zonas marginadas de la periferia no tanto o casi nada. En los suburbios es donde más casos de feminicidios se registran. Y en las zonas rurales, los maridos siguen siendo baquetones, flojos, irresponsables, borrachos y golpeadores; las mujeres, aunque no quieran, son sumisas a la fuerza.

Mucho tendrá que caminar este país para que la equidad y la paridad sean una realidad, lo que se logrará a fuerza de insistir en la educación, acompañada de más educación, mucha educación. Debemos combatir a la ignorancia como el mayor mal de este país y eso es algo que podemos hacer todos, desde nuestras trincheras; no es necesario ser maestros para educar a las personas que están en nuestro entorno, para ayudarles a entender sus derechos y los valores y principios inherentes a todos los seres humanos, porque la educación no solo debe implicar a las damas. También los hombres necesitamos educarnos para aprender a respetarlas, a valorarlas, sobre todo a respetarlas.

Ayer el gobernador Eruviel Ávila Villegas dio a conocer, en Tultitlán, una serie de medidas de su gobierno en defensa de la mujer, contenidas en dos iniciativas que envió a principios de enero al Congreso local y que seguramente a partir de mañana empezarán a ser analizadas y debatidas.

Prohibirán los matrimonios a menores de 18 años; sancionarán a los maridos violentos, incluso alejándolos del hogar cuando el juez presuma que puede haber violencia familiar; obligará al esposo a pagarle una pensión a su esposa y no solo a los hijos en caso de divorcio; castigarán a ministerios públicos que no actúen con criterio de equidad y a los patrones que despidan a sus trabajadores en caso de embarazo o que impidan amamantar a sus bebés en su área laboral.

Buenas medidas, sin duda, veremos en la práctica cómo funcionan pero, de entrada, es alentador que el gobierno se preocupe más por las mujeres. Ojalá la sociedad, en su conjunto, haga lo mismo.