Dobleces

Encuestas

Las encuestas han perdido toda su capacidad para influir en la toma de decisiones, aunque son un excelente medio para distraer a la gente. Todavía los comentarios en el café son con respecto a esas mediciones. "Oye, ya viste la última encuesta de tal o de cual" y los comentarios giran, sabrosos, en torno a sus resultados.

Ese es el verdadero valor de las encuestas. Distraer a la gente, pensar por unos momentos que fulano de tal es un portento de simpatía, que zutano ya no pinta ni en estos mercadeos pagados generalmente por el mejor postor, por aquel que quiere que su nombre aparezca delante de los competidores.

El año que entra tendremos elecciones en el Estado de México y las simpáticas encuestas van y vienen. Cómo estarán las cosas, que ahora recién publicaron una donde el Movimiento de Regeneración Nacional está en primer lugar en las preferencias electorales, ¡por dios, quién les cree!

En otra medición aparece en primer lugar Josefina Vázquez Mota, por más que ella ya se hizo a un lado desde hace más de tres meses para participar en este proceso, pero los encuestadores insisten en usar su nombre.

Los encuestadores y al parecer quienes los contratan y quienes siguen fielmente sus dictados parecen no percatarse del hecho de que tales mediciones las hacen a partir de llamadas a teléfonos fijos domiciliarios.

Por puro sentido común nos daremos cuenta que esas mediciones no sirven para nada. La contratación de teléfonos fijos ha disminuido sensiblemente a partir del uso indiscriminado de la telefonía celular.

Hay casos de familias de seis miembros donde todos tienen su propio celular y dejaron de pagar el fijo. Se ha convertido en un gasto inútil y por eso han descontinuado su uso. Si a eso le agregamos que hay un universo gigantesco de familias que jamás tuvieron ese aparato en sus domicilios y que ahora menos tienen ganas de tenerlo, nos daremos cuenta que esas mediciones no representan a nadie, salvo a los que contestan.

Tres fracasos recientes han cubierto de ignominia a las casas encuestadoras. El primero fue la derrota del Brexit inglés. Las encuestas decían que Inglaterra permanecería dentro de la Comunidad Europea y las votaciones dijeron lo contrario.

La siguiente derrota fue en Colombia. Las encuestas decían alegremente que los colombianos votarían a favor del proceso de paz y el resultado fue al contrario.

Quizás el caso más doloroso fue en Estados Unidos. Los estudios de mercadeo decían que ganaría Clinton y resultó triunfador Donald Trump.

Con esos antecedentes, deberíamos tomar con muchas reservas los resultados que nos ofrecen los encuestadores mexicanos.