Dobleces

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A tres años de su implementación, el Consejo Nacional de Evaluación de los Programas de Desarrollo Social (CONEVAL) dio a conocer los resultados de la evaluación que practicó a la estrategia federal denominada Cruzada Nacional contra el Hambre.


El organismo considera un elemento positivo que la Cruzada tuviera como meta disminuir la pobreza extrema en materia de alimentación y  que considerara contextos rurales y urbanos.

La población objetivo se convirtió en uno de los 14 indicadores del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.

Los indicadores del CONEVAL fueron y continúan siendo utilizados como referentes para medir los avances de la Cruzada.
Uno de los problemas iniciales fue que al principio se generó confusión conceptual en la estrategia, que complicaba su comprensión y coordinación, puesto que el nombre de la estrategia hace referencia a una problemática de hambre, pero su población objetivo se refiere explícitamente a problemáticas más amplias que tienen que ver con el conjunto de carencias sociales definidas en la medición de la pobreza (acceso a la salud, a la seguridad social, a la vivienda digna, a la educación), así como a problemas de ingresos.

El CONEVAL asegura que si bien ha habido aclaraciones sobre estos conceptos, persiste el hecho de que la definición de hambre de la estrategia y su relación con todos los objetivos de la misma no es del todo clara y al final esto genera confusión en su concepción, así como en su operación.

Considera que al centrar las acciones de la Cruzada en la disminución de la pobreza extrema de alimentación, el resto de los objetivos (por ejemplo, minimizar la pérdida de post-cosecha) parecen no ser primordiales).

El organismo evaluador reconoce que la Cruzada ha hecho contribuciones importantes a la política social. Ha propiciado la coordinación entre programas, dependencias y ámbitos de gobierno. Ha contribuido a mejorar la coherencia entre los programas sociales federales. Ha construido algunos instrumentos que permiten una toma de decisiones orientada a abatir las carencias sociales. Ha creado espacios de participación comunitaria. Estos esfuerzos se reforzaron en 2016 y su objetivo pareciera ser más amplio que la Cruzada, en lo que ahora se conoce como la estrategia de inclusión social.

Una encuesta panel demostró que todas las carencias sociales, en el grupo de control,  se redujeron entre 2013-2015, sobre todo en temas de servicios de salud y acceso a la alimentación.

En los 5 municipios donde se profundizó el estudio, las cifras reportadas sugieren  una reducción de la pobreza extrema en todos ellos y avances en la satisfacción de diversas carencias.

Con todo esto, que innegablemente es bueno, no será nada raro que en los próximos meses el titular de la SEDESOL, José Antonio Meade Kuribreña, anuncie una modificación a esta estrategia de inclusión social y que, inclusive, le cambie de nombre.