Dobleces

Antorcha

La Escuela Nacional de Agricultura vio nacer a este grupo a principios de la década de los setenta. Desde entonces y hasta la fecha dirigidos por Aquiles Córdova Morán, por aquellas épocas maestro en esa institución y quien encabezó el movimiento para crear la Universidad Autónoma de Chapingo, lo que lograron el 31 de diciembre de 1974.

Junto con un grupo de profesores y alumnos forjó una organización con el propósito de ayudar a los campesinos, organizarlos, elevar su productividad y en consecuencia elevar su nivel de vida.

No prosperó, sin embargo, esa aventura, pero sirvió como detonante para la creación de un movimiento más ambicioso, ya no con la idea de centrarse en el campo, sino más bien ahora dirigido a la zona urbana, a esas grandes masas amorfas que no tienen futuro, que apenas tienen presente. Un caldo de cultivo rico, generado por los desequilibrios del crecimiento nacional que empujó a miles de personas a dejar sus parcelas y su vida rural para emigrar a las grandes ciudades en donde tuvieron que encontrar la forma de subsistir.

Miles de personas, desde los años sesentas, fueron desplazadas a la ciudad de México y de allí derivaron a los municipios más cercanos.

A instancias de Margarita Morán, madre de Aquiles, decidieron bautizar a este movimiento como "Antorcha Campesina" y empezaron a trabajar por los grupos más pobres, los más necesitados, esas personas que literalmente vivían en la calle.

Los organizaron y empezaron la presión sobre las autoridades para la dotación de tierras, para el equipamiento urbano de las colonias que fueron surgiendo. Su éxito en las primeras gestiones les enseñó el camino que luego fueron andando con paso firme hasta llegar a lo que son ahora, un movimiento social con presencia en varias entidades del país, con fuerza política, capacidad de movilización y una pujante solidez económica que les permitirá en unos años más separarse del sistema.

Antorcha creció al amparo del PRI y de gobernantes que los utilizaron para sus fines personales. Ahora, el PRI y los nuevos gobiernos no saben cómo sacudirse a este movimiento que se ha convertido al paso del tiempo en un verdadero dolor de cabeza, precisamente por lo que en principio llamó la atención y atrajo, su unidad, su capacidad de movilización, su fuerza y fortaleza para enfrentar a la oposición.

Los antorchistas en el Estado de México han cobrado caro sus favores. El sistema, el gobierno, les entregó Chimalhuacán, que gobiernan desde el año 2000; van muy avanzados en su ambición de retener Ixtapaluca y de convertirse en factores de decisión en La Paz y en Nicolás Romero. Su aspiración mayor, una de tantas, es gobernar todo un corredor en el oriente de la entidad. Van muy adelantados.