Dobleces

Agua

Poco o casi nada se ha dicho de los intentos que se han llevado a cabo en el país para privatizar el servicio del agua potable. Uno de los más interesados fue, precisamente, el ex gobernador Alfredo Del Mazo González que impulsó hace algunos años una fuerte iniciativa con ese fin.

Y es que en algunos años la batalla ya no será por el petróleo o por el oro, será por el control del agua. Eso lo entendió muy bien hace muchos años un sencillo y olvidado personaje "Concho" Pérez, que se hizo con el control del agua en la zona baja de Chimalhuacán y desde ahí mantuvo una férrea disciplina a favor del Partido Acción Nacional donde militaba.

El gobierno estatal encontró la manera de contrarrestar el poder político, económico y social de "Concho" Pérez, utilizando para ello a un singular personaje que al principio solo sirvió para contener las aspiraciones del panista, pero que después, al paso del tiempo, logró tener un poder impresionante en el municipio.

Me refiero a Guadalupe Buendía, mejor conocida como "La Loba", mujer que no se tentaba el corazón para mandar golpear a quien se le interpusiera en el camino. Gracias a su grupo consiguió regidurías, sindicaturas y cargos en la administración municipal para sus seguidores.

Los gobernadores en turno le preguntaban cada que se llegaba una elección municipal: "y tú que vas a querer "lobita" y ella respondía sin pensarlo, "a mí, déjenme en el organismo de agua, eso es lo que me gusta".

Y como no le iba a gustar, si a través del Organismo Descentralizado de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio manejaba fuertes cantidades de dinero y, sobre todo, controlaba a los grupos sociales donde aún no llegaban las redes de agua potable.

Guadalupe Buendía decidía a quién se le vendía agua, a través del servicio de pipas y a quién no; a quién se le regalaba y a quien se le vendía a precio de otro.

Durante muchos años, a través del agua, ella fue la mejor aliada del PRI. Movilizaba a cuantas personas fuera necesario para los eventos políticos.

Por supuesto que los líderes estatales del PRI le tomaban parecer a la hora de las decisiones electorales, cuando así no sucedió llegaron a las oficinas del Comité Directivo Estatal a realizar destrozos y a demostrar de la única forma que conocían su fuerza y su poder.

Al final de su desaseada carrera, Guadalupe Buendía seguía al frente del organismo de agua y su hijo fue electo diputado federal, pero cometieron el error de enfrentarse a los líderes estatales de Antorcha Campesina.

Aquel fatídico 18 de agosto del año 2000 murieron 12 personas y un centenar resultaron heridas. "La Loba", su esposo Salomón Herrera y otros de sus seguidores fueron a dar a la cárcel en donde aún siguen.

Esta es una pequeña historia de la lucha por el control del agua, lo que viene no tienen precedentes, porque cada vez hay más personas interesadas en ganar dinero de la manera más rápida.

Apenas el año pasado los partidos opositores al PRI detuvieron una intentona por privatizar el agua, bajo el pretexto de que el gobierno carece de los recursos necesarios para hacer las grandes obras hidráulicas que el país necesita y que son urgentes ya en este momento.