Elitismo para todos

Los esperpentos

No es incidental el hecho de que fuera aquí mismo donde Valle-Inclán concibió dicho género literario, en cuyo nombre está la intención resaltante de lo grotesco tocado por cierta deformidad.

1. Cuenta el cuento ya contado que Dios y el Diablo paseaban juntos cuando vieron un brillante objeto tirado en el suelo. Dios lo recogió y dijo a su acompañante: “Mira, es la verdad”. El diablo le propuso: “Dámela, yo la organizaré”. Desde entonces lo hace. Como ahora con el encarcelamiento de José Manuel Mireles, líder de las autodefensas michoacanas de Tierra Caliente. La variante tardomoderna de los reos políticos del pasado. En la telaraña criminal mexicana, hecha de hilos conectivos que se entrelazan por todas partes, es imposible saber cabalmente quién es quién. Los personajes en escena solamente pueden conocerse semánticamente, por lo que dicen. La inusual y directa claridad verbal del doctor Mireles, llamándole guerra a la guerra y engaño al engaño, su no alineamiento con el gobierno federal y su dudoso comisionado, sus apariciones públicas entre universitarios y sectores de opinión, todo ello lo convirtió en un adversario que debía ser neutralizado. Como a cualquier acción sigue una reacción, así continuará esta sangrienta y difusa guerra civil mexicana que van ganando los malos.

2. “Decidí irme a México, porque México se escribe con X”, dijo Valle-Inclán. Su género teatral, el esperpento, lo creó durante su segunda estancia en el país. “Este amigo del chocolate y la marihuana”, según lo describe Alfonso Reyes, usuario abundante de localismos e imágenes literarias del ambiente mexicano, un genio de la palabra y un sabio del comportamiento humano que entrevió Jalapa, Campeche, Tlaxcala o Mérida a través del humo de la hierba, “como lindos monstruos de alucinación y recuerdo”.

El empleo de la sustancia resulta incidental, no en cambio el hecho de que fuera aquí mismo donde el escritor concibió dicho género literario, en cuyo nombre está la intención resaltante de lo grotesco tocado por cierta deformidad. En todo caso, aquella X imantante de Valle-Inclán (que Unamuno años antes tildara de pedantería gramatical), podría haber girado de posición para volverse un signo de lo que se vive ahora: una crucifixión consistente en la aparición del mal, el lucro, la
codicia, el rencor, la violencia y la miseria, después del desvanecimiento de las políticas sociales del Estado, luego de la privatización de lo público que está en curso y la criminalización multisémica donde se coluden todos: gobiernos, funcionarios e hijos, magistrados, policías, soldados, banqueros, inversionistas, prestanombres, industriales, comerciantes, comunicadores, concesionarios miembros de las mafias, incautos y víctimas. Política, economía, sociedad y delito. ¿Cómo puede destruirse una red, un segundo estado de cosas que abarca tanto, que es parte determinante del sistema?

3. Una cruenta batalla sucedida hace pocos días deja 22 maleantes muertos en la febril Tierra Caliente michoacana y la abogada de Mireles denuncia lo que es inocultable: no detienen a La Tuta pero procesan al fundador del movimiento, crítico del unilateral y mediático desarme de las autodefensas, de la organización de la verdad diseñada por el neoautoritarismo priísta para maniobrar en medio de la desacreditante guerra y el crimen incontrolable. Pero nada es para siempre y aun los amargos días actuales también habrán pasado. El segundo viaje de Valle-Inclán a México le ofreció, según Reyes, dos experiencias profundas: testimoniar la persistencia de la lucha entre los indios y los encomenderos, de la explotación secular, y sentir en el país los magnetismos asiáticos de los juguetes sagrados traídos por la Nao de China. Esta circulación oceánica, que “explica sus inadaptaciones y sus extrañas reservas de fuerza y esperanza”, podría ser la clave del enigma mexicano manifiesto en la X, el cual requiere entenderse complementariamente: “Y realizarás tu destino cuando juntes las dos sangres en una”, interpreta Reyes.

4. El tono oracular de la frase está envejecido: ya es tarde para cualquier utopía menor sobre nuestro futuro. Los legisladores harán muy pronto ley un regalo a Televisa. Las leyes secundarias del petróleo y la energía reiterarán el reciente regalo privatizador al capital transnacional. Este régimen regala bienes y derechos públicos, paga las deudas ancilares de su llegada al poder, ejerce el autoritarismo de sus fines. Mientras tanto, el número de niños migrantes que cruza el país y también sale de él crece sensiblemente, como si aquella cruzada medieval de los niños contada por el poeta ahora sólo fuera una cruel peregrinación desesperada, uno más de los horrores que en la edad oscura proliferan. De los esperpentos mexicanos mucho más atroces que los que Valle-Inclán viera.

fmsolana@yahoo.com.mx