Articulista invitado

Las conexiones fatales detrás de la sequía en California

En 2015 se cumplen cuatro años de sequedad en el estado y por primera vez el gobierno restringirá 25% el consumo de agua, lo que merma la actividad agrícola e industrial; a su paso por México, el río Colorado está prácticamente seco.

California, el colosal estado de la Unión Americana, presenta la peor sequía en mil o mil 200 años, por lo que el gobierno local ha ordenado reducir 25 por ciento el consumo de agua, además de aplicar varias medidas para evitar el desperdicio.

Este gigantesco territorio, a pesar de convertirse en gran parte en campos de cultivo, autopistas y ciudades inmensas, se rige aún por procesos que dependen de la naturaleza; entender cómo funciona ésta nos permite comprender mejor el problema y la implementación de soluciones más eficaces.

La soleada y mítica California es bañada al poniente por las aguas del océano Pacífico. ¿Y eso qué?, dirán algunos. Pues resulta que el Pacífico es determinante en el tipo de clima californiano: el mar proporciona humedad, pero como son aguas relativamente frías, ésta es en forma de niebla, lo que genera pocas lluvias.

En términos generales, el norte es más húmedo y lluvioso, incluso existen bosques de coníferas con helechos. Pero el centro y sur del estado son mucho más secos, con lluvias en invierno y veranos cálidos. Sin llegar a ser un desierto, presenta matorrales y ecosistemas boscosos adaptados a lluvias estacionales, además de sequías e incendios forestales.

Las montañas de la parte central californiana, la Sierra Nevada, hacen honor a su nombre: durante el invierno se cubren con una gruesa capa de nieve, lo que hace posible que la región tenga agua todo el año al derretirse paulatinamente.

Los bosques tienen un papel fundamental, ya que el agua del deshielo es retenida por la masa forestal y liberada poco a poco para dosificar el líquido de ríos y mantos freáticos o subterráneo.

Estos bosques y matorrales se adaptaron durante millones de años a una temporada de lluvias y nieve; sin embargo, también pueden soportar calor y sequía, y estos factores generan otro fenómeno natural: los incendios forestales.

Antes de la intervención humana, esas masas de vegetación se incendiaban ocasionalmente cada cierto número de años, pero el fuego no destruía los ecosistemas. Es más, muchas semillas de diferentes especies necesitaban cierta dosis de fuego para poder germinar, un fabuloso equilibrio y simbiosis entre las diferentes formas de vida y las fuerzas de la naturaleza.

Curiosamente, los californianos le declararon la guerra a los incendios forestales y desataron intensas campañas de supresión del fuego; los bosques dejaron de quemarse durante décadas y empezaron a acumular ramas, hojas y árboles muertos, de tal manera que llegó el momento en que una chispa o un rayo los encendió y generaron los megaincendios que destruyeron no solo los bosques completos, sino una buena cantidad de casas.

En resumen, tenemos una tierra soleada con algunas lluvias invernales, con matorrales y pastizales, bosques, sobre todo en las montañas, y algunos incendios cada cierto número de años que queman superficialmente la vegetación. Paradójicamente, el fuego mantiene sanos esos ecosistemas y éstos retienen la humedad de lluvias y nieve; a su vez mantienen con agua algunos ríos y sobre todo las aguas subterráneas. No abunda el agua, pero casi nunca escasea, ciertamente un paraíso.

Todos estos factores hicieron de California un sitio codiciado para vivir, en contraste con los desiertos del sur y las partes más frías del este de Estados Unidos. Surgió el mito de la Tierra Prometida estadunidense, todo el mundo quería llegar a California, grandes oleadas de inmigrantes se dirigieron al oeste durante el siglo 19; para ventura o desventura de la región, se descubrió oro y para 1849 miles de "49ers" se agolparon en la ya bien poblada California.

Crecieron desmesuradamente pequeñísimos poblados, antes mexicanos, y se convirtieron en ciudades inmensas como Los Ángeles, San Francisco, San Diego y Sacramento. El territorio fue paulatinamente transformado en grandes granjas que dieron origen a la legendaria riqueza agrícola californiana.

Hoy California es el estado más poblado, con casi 40 millones de habitantes; su industria y agricultura la pondrían como la séptima potencia mundial por sí sola, si fuera un país fuera de la Unión Americana.

La demanda de agua de una eternamente sedienta agricultura, industria y extensas zonas urbanas, aunado a un dispendio del recurso por parte de una población con gran poder económico y ajena totalmente al hecho de que el territorio no puede abastecer agua suficiente para cubrir las demandas, hacen de California un estado con un enorme déficit de agua.

El proceso natural del complejo montañas-bosques-nieve y agua solo abastece un tercio de lo que California requiere hoy en día. El resto de los aportes proviene de cursos de agua en el norte del estado, pero principalmente de un gran río de 2 mil 500 kilómetros de largo: el río Colorado, que proviene de la gigantesca cuenca del mismo nombre y recoge agua de más de 200 afluentes de siete estados.

El río Colorado forma a su paso el formidable espectáculo del Gran Cañón, pero más adelante es represado en la famosa presa Hoover, donde se le quitan millones de toneladas de agua cada segundo para surtir a ciudades de Nevada, como Las Vegas, e irrigar grandes extensiones de campos de cultivo californianos y las megaciudades del centro y sur del estado.

Cabe señalar que cuando el Colorado ingresa a México en su tramo final no lleva sino una décima parte del caudal. Aun así, la poca agua surte todavía a Mexicali y Tijuana, pero aquí el río no puede más y prácticamente se convierte en un cauce seco, en lo que antaño fue un poderoso afluente con bosques de galería que irrigaba el norte del Golfo de California.

El río Colorado ha perdido 53 millones de pies (unidad de volumen equivalente al tamaño de 53 millones de canchas de futbol con una capa de agua de 33 centímetros). La NASA advirtió que 75 por ciento de la pérdida de agua del Colorado se registra ya en los mantos freáticos, es decir, los pozos tendrán menos líquido. Pero en Las Vegas el agua del Colorado se ocupa en formar lagos artificiales, albercas y campos de golf... la factura de la naturaleza no tardará en aparecer.

Por si fuera poco, hoy se suma un factor de peso que influye negativamente sobre el escenario: el cambio climático. Según James Cook, científico del clima de la NASA, sequías que antes duraban 10 años a lo sumo ahora podrían perdurar 30 o hasta 40 años.

Una megasequía de este tipo implica el cambio de la vegetación de una zona por otra más adaptada a la sequedad; eso para la naturaleza no es problema, podrá producir un nuevo desierto en California o en muchos lugares más.

Pero imagine el colapso económico, el agrícola, las consecuencias sociales y políticas. Ciertamente, California nunca volvería a ser igual, pero una cosa es segura, no sería mejor para los seres humanos. Nos guste o no, hay un hilo continuo de conexiones desde la naturaleza hasta la sociedad, la economía y la política.

Las sequías en Norteamérica han sido parte normal y natural, tienen periodos cíclicos, incluso para las grandes sequías de cuatro años o más. Sin embargo, cuando la naturaleza tenía el control todo volvía a la normalidad eventualmente.

Que este año ya van cuatro de sequía en la zona, que en este invierno hubo muy poca nieve en las montañas, que por lo tanto no hay mucha agua disponible, es una situación que ha sucedido innumerables veces, pero para el californiano de hoy en día es una catástrofe no tener agua para la agricultura, menor disponibilidad para la industria y el uso doméstico. Por primera vez tendrán restricciones de 25 por ciento en el consumo, algo que nunca se imaginaron.

Si hubieran volteado a ver de dónde viene el agua, hubieran entendido que el territorio y sus ecosistemas solo aportan cierta cantidad de manera normal y muy probablemente la hubieran restringido mucho tiempo atrás, quizá desde el principio.

Naturalista y conductor de 'Conexión MILENIO'

fernando.serinya@gmail.com


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