Pixeles

Aquí viene Barcelona

Como los autos, los celulares tienen nuevos modelos cada año, pero al ser gadgets tan populares es frustrante nunca poder llevarle el ritmo al mercado que, en unos cuantos meses, vuelve viejo el teléfono nuevo.

Los  consumidores de telefonía celular son esclavos de los carriers que logran atarlos uno, dos o hasta tres años pagando una cuota fija mensual para poder llevarse “gratis” el último teléfono, que además se deprecia peor que auto sacado de agencia, pues en cuanto lo abres, prendes y haces la primera llamada no puedes venderlo en más allá de la mitad de su precio.

Como cada año, la próxima semana Barcelona, España, se convierte en la capital mundial de los smartphones con el Mobile World Congress (MWC),  y ahí se presentan los últimos modelos de todas las grandes compañías de teléfonos, lo que significa que millones de usuarios alrededor del mundo comenzarán a emocionarse o enojarse  con esas compañías, pues muchos de ellos están pagando aún modelos de teléfonos que fueron anunciados hace dos o un año, y que por el ritmo tan vertiginoso de la tecnología se han vuelto obsoletos en muy poco tiempo. 

No estoy diciendo que esté mal que se presenten nuevos modelos insignia o flagship —como se les conoce en la industria—, pero sí es un problema que eso se haga más de una vez al año.

Hace unos días Sony publicó en su sitio Xperia Lounge que llegará una nueva tablet con el nombre de Z4, pero esto  no significa que también habrá  un nuevo teléfono sucesor del Z3, y es que parece que la compañía japonesa ha entendido lo que otras compañías no. Que para el usuario cuesta una buena cantidad de dinero un teléfono premium y es muy frustrante que recién compras el nuevo modelo de alguna marca y anuncian el que sigue con mejor procesador, más memoria, mejor cámara.

El Xperia Z2, anunciado justo hace un año, fue sustituido seis meses después en la IFA en Berlín, con el Z3. Error de cálculo sin duda que no permite que los productos reposen, se adapten, logren crear un ecosistema de accesorios y apps que saquen provecho de todas las funciones y tecnología con la que son diseñados.

Este MWC tal vez no será el del Z4, tal vez no veremos un nuevo teléfono insignia de Sony, pero si más wearables, detalles de sus lentes inteligentes, SmartEyeglass, que intentarán darle la vuelta hasta el hoy en día fracaso de Google Glass, y por supuesto veremos si logran madurar en el mercado de los smartwatch. Sin duda no sacar un Z4 sería una gran decisión.

Por cierto, hablando de relojes inteligentes, el rey en android ha sido el Moto360 de Motorola, pero en Barcelona veremos si le planta cara Sony, LG, Samsung y muchas otras marcas independientes que en CES demostraron que ese mercado aún es virgen y hay mucho que ofrecer.

Apple tendrá uno de sus famosos eventos el 9 de marzo, justo días después de terminado el MWC, y se espera que ahí, por fin, dé a conocer precios y fecha de salida de sus Apple Watch, para, como lo hizo con el iPhone y el iPad, despertar y hacer que despegue ese mercado de los wearables, que sin duda es el futuro de los smartphones.

fernando.santillanes@milenio.com

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