Pixeles

Cuando una ventana se cierra

Ser un alto ejecutivo de una empresa tan importante como Microsoft no es cosa fácil, ya que requiere de mucho tiempo y experiencia; sin embargo, es aún más difícil dejar un puesto así que haber llegado a él, a menos que logres encontrarle un verdadero sentido a eso que muchos dicen, pero pocos hacen: “Trabaja para vivir, no vivas para trabajar”.

Ello tiene que con ver con este mundo de geeks y pixeles, porque en unos días Juan Alberto González dejará de ser el director general de Microsoft México, luego de estar 21 años en la empresa y de haber logrado muchos éxitos al mismo tiempo que le tocó  enfrentar, creo, los años más difíciles para la empresa fundada por Bill Gates.

Pero a diferencia de la mayoría de los súper directivos que dejan grandes compañías por iniciar las propias o irse a otra similar con mejor puesto y sueldo, Juan Alberto se va porque se dio cuenta que la familia importa más, que es tiempo de ser parejo y ayudar a que su esposa, quien lo apoyó estos 21 años, cumpla también sus objetivos profesionales.

En un encuentro previo al lanzamiento de Windows 10, el casi ex director de Microsoft abrió una “ventana” con la prensa que lo ha seguido, entrevistado, criticado y platicado con él mucho tiempo, para despedirse y dar un mensaje que, insisto, pocas veces oyes de un directivo de esa altura.

“Esta ha sido una decisión muy difícil, pero preferí que ganará la libertad y no el miedo, porque aprendí que esos eran los dos caminos para tomar una decisión. Reflexioné sobre cuál era mi propósito en la vida y me di cuenta que uno de mis principales valores es mi familia. Ahora que mi esposa quiere hacer un proyecto, para ser fiel a ese valor, me tocaba a mi ser coherente y darle ese gusto para reinventarme”, dijo el directivo.

Ahí me di cuenta que eso era lo que también lo había mantenido en Microsoft todos estos años, esa coherencia de valores que muchas veces se ven opacados en esos corporativos por dinero, por los cierres fiscales, por saber cuánto se gana en vez de reflexionar en cuánto se da.

—¿Tienes miedo Juan Alberto de irte de Microsoft?

—Cuando hablé con mi esposa le dije: tengo miedo y ego. En mi caso te puedo decir que 90 por ciento miedo y 10 por ciento ego, pero me puse a trabajar con una excelente psicóloga, dos coaches, en entender por qué tenía tanto miedo. Trabaje en mi ego, en mi miedo y ahí me di cuenta de esto que platicábamos de los dos caminos; el miedo te puede generar frustración y tristeza, mientras que la libertad te puede potenciar para muchas cosas, por lo que aproveché para hacer un inventario de mis fortalezas y debilidades.

—¿Cómo va a ser el primer día fuera de Microsoft?

—Aún no sé, pero hay un concepto que he estado manejando en unas conferencias que estoy dando que es cómo dar la mejor versión de ti, tiene que ver con tu propósito, tus valores, los pilares de tu vida y si esas piezas están mal no puedes poner nada sobre las bases, por eso tienes que tenerlas claras. La mentalidad, eso es lo que cualquier empresario o directivo debe entender, o tienes una mentalidad de estar estancado, sin querer crecer, u otra de crecimiento, de aceptar las crítica, de buscar el éxito y la inspiración en otras personas.

Juan Alberto González se va de Microsoft por apoyar al pilar más importante: su familia. Por reinventarse y no por saltar a otra compañía, no es como los políticos chapulines tan de moda últimamente. Él decidió que era tiempo de ser más  humano y menos empresarial y eso es algo que si algunas compañías tuvieran en sus directivos tal vez se quedarían sin ellos o serían una mejor empresa, pero creo que pocas veces veremos un geek tan decidido como lo ha sido este. Suerte amigo y a abrir otras ventanas en un nuevo sistema operativo.

fernando.santillanes@milenio.com

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