Pixeles

La nueva manzana

Para la compañía dirigida por Tim Cook, el encuentro con cada uno de sus productos debe ser único y, créanme, la experiencia del unboxing de Apple es algo que la firma ha sabido mantener, aunque luego de tantos productos abiertos, sacados de sus empaques, prendidos por primera vez y rediseñados, es difícil emocionarse, pero la nueva Macbook lo logró.

No es que dentro estuviera la panacea de la computación, solo creo que se trata de una de las computadoras a las que Apple ha puesto más empeño y dedicación en mucho tiempo.

Desde que la abres te das cuenta de que es la más ligera: pesa 920 gramos, 100 menos que  la Air de 11 pulgadas, pero hace una diferencia cuando la tienes que poner dentro de una mochila con otros objetos que, juntos, pueden hacer muy pesada la carga.

Esos 100 gramos menos son el resultado de reducir los componentes internos de la computadora a un grado nunca antes visto. Para ponerlo en perspectiva, la tarjeta madre de la Macbook es 67 por ciento más pequeña que la que está dentro de la Macbook Air de 11 pulgadas; le quitaron los ventiladores, no tiene partes móviles y cabe en la palma de la mano. El procesador es Intel Core M, que a pesar de ser el cerebro de esta Macbook, solo consume 5 vatios de energía, haciendo que la computadora tenga mayor independencia energética y sea más ecológica.

Los espacios vacíos dentro del cuerpo de la Macbook —que esta vez es un unibody  totalmente de aluminio— se llenaron de baterías que gracias a un nuevo diseño en capas, encajan sin dejar espacios muertos.

Las teclas de la notebook también fueron rediseñadas con un mecanismo de mariposa y un centro de acero que las hizo más precisas y ahora están casi pegadas al cuerpo de la Macbook. Cada tecla tiene su propio led que se ilumina en condiciones de luz baja. Es tal el cambio entre este sistema y el tradicional, que si bien al principio es un poco difícil escribir en él, al cabo de unos minutos te das cuenta de lo cómodo que es (esta reseña se escribió en una Macbook).

Pero el factor innovador que hace más productivo el trabajo en esta Macbook es el touchpad y su tecnología llamada Force Touch. Este espacio táctil tiene un electromagneto debajo que, mediante cuatro sensores, hace que vibre el lugar exacto donde pones el dedo y detecta la presión que ejerces, pero lo cierto es que no se hunde, es fijo, solo da la ilusión de presión creando una nueva forma de interactuar con contenidos. Si “hundes” más el dedo sobre un nombre o una palabra en una página web, te dará su significado o información de Wikipedia, y en correos o mensajes detecta automáticamente direcciones o citas para ponerlas en tu calendario o darte la ubicación en un mapa.

Para muchos el punto débil es que esta Macbook no tiene ningún puerto tradicional como USB o HDMI, solo un puerto USB-C, nuevo estándar que Apple quiere impulsar, con el cual se carga la notebook, es salida de video, puerto de memorias, etc, pero al ser tan nuevo este formato podría ser que no se estandarice y que muy pocos periféricos puedan servir en la Macbook, aunque esto es lo de menos, pues el punto de toda esta tecnología es que la interacción con contenidos y programas sea inalámbrico y mediante la nube, dejando en el pasado el conectar físicamente algo a ella.

Esta Macbook con toda esa tecnología y diseño, la hace el producto que más cuidado y cariño le ha puesto Apple en años. Está pensada para no solo trabajar con ella, sino hacerla parte de la vida diaria de las personas, que la vean y la cuiden tanto como lo hicieron las personas  que la crearon, no es la supercomputadora para editar o hacer animación, es para hacer el trabajo móvil más fácil y eficiente, es una verdadera portátil que desde que se saca de la caja te das cuenta que fue hecha con mucho amor.

fernando.santillanes@milenio.com

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