Pixeles

El hongo verde de Nintendo

En el videojuego de Super Mario Bros., uno de los elementos más codiciados son los hongos. Están los cafés, que te hacen crecer, y los verdes, que te dan una vida extra.

Justamente ayer Nintendo presentó su nueva consola llamada Switch, que es ese hongo verde que necesitaban para tratar de mantenerse vigentes en el mundo de las consolas, que hoy en día está acaparado por los titanes de los pixeles Xbox One y Playstation 4.

Hace poco más de un mes que Shigeru Miyamoto, el padre de Marios Bros., presentó la primera versión oficial de su creación para un smartphone, el iPhone. Ahí tuve la oportunidad de platicar con él y comentó que, a pesar de que sabía que era el momento para que el fontanero italiano llegara a un hardware que no había sido diseñado por Nintendo, jamás dejarían de  producir su propio hardware

“Hoy en día las ventajas de los smartphones son que los llevas contigo a donde sea y que muchas personas los tienen; cuando ves nuestras plataformas de hardware (consolas) hay cierto tipo de juegos que solo pueden crearse y correr en ellas, así que seguiremos viendo las particularidades de ambas plataformas y seguiremos tratando de llevar a nuestros personajes y propiedad intelectuales a las dos, sacando ventaja de sus características únicas. En lo que refiere al sistema de hardware, habrá sistemas que diseñaremos, que serán únicos, con nuestras habilidades y juegos que solo se podrán jugar en esos sistemas”, me dijo Miyamoto.

Y justo eso es lo que presentó ayer la compañía japonesa, una consola que te permite jugar en una gran televisión y al mismo tiempo, de manera instantánea, llevarte el juego de manera portátil. Nintendo sabe que el presente de los videojuegos es móvil, y por eso diseñó esta consola como un híbrido para los gamers, que puedan jugar en cualquier lugar y momento.

Switch permite que el gamer, con tan solo retirar la consola del puerto de carga y conexión, pueda llevarse una tablet con una pantalla HD, donde se juega exactamente igual que como estaba haciéndolo en el televisor, además de tener joysticks o controles que también fueron diseñados para ser portátiles o versiones más de “casa” dependiendo de donde se decida jugar.

Las redes sociales se llenaron de opiniones divididas en torno a la consola

—la cual llegará a las tiendas hasta marzo del próximo año— pues para algunos es más de lo mismo, sin alguna innovación real, y para otros es una gran idea mezclar una consola “para llevar” con la misma experiencia que es jugar en casa.

De todo esto, lo único en lo que coincido, entre tantas opiniones, es que como bien decía Miyamoto, la búsqueda por la mejor consola es en función de las exclusivas de juegos que tengan, no necesariamente del hardware. Y es que Mario Bros., Zelda, Metroid y un sinfín de juegos de Nintendo, no necesitan el súper poder gráfico que sus rivales, a menos que llegue un Battlefield de Smash Bros o un Mario Kart estilo Forza, así que el fan de esos juegos seguirá comprando la consola donde se pueda jugar esos títulos y esas exclusividades son justo por lo que Nintendo no ha querido licenciar su propiedad intelectuales.

Super Mario Run es la apuesta no para salirse de sus consolas, sino para enamorar a las nuevas generaciones y que corran por la nueva para jugar ahí y solo ahí el nuevo Mario, Zelda, etcétera. Switch, digan lo que digan, nos guste o no, será un éxito o un fracaso dependiendo de los juegos de personajes clásicos que lleguen a ella o, en una de esas, Miyamoto y compañía nos sorprende con un nuevo personaje, pero mientras eso sucede este hongo verde sí le dio vida a Nintendo.

fernando.santillanes@milenio.com

Twitter: @santillanes