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El empresario ‘geek’


La innovación y las empresas —dependiendo de quién las dirija— muchas veces no van de la mano como se pensaría. En ocasiones las viejas guardias de las compañías no permiten que los que vienen empiecen a plasmar y a crear nuevos productos, procesos y estrategias que se apoyen en la tecnología y en el nuevo mundo digital, convirtiéndolas en maquinarias inmensas, exitosas y con buen capital, pero que son rebasadas rápidamente, no por las viejas competencias sino por las llamadas startups que han demostrado cómo con una buena idea y posibilidad de arriesgarse logran ser los nuevos grandes jugadores de prácticamente cualquier industria.

Siempre me han llamado la atención casos como Blockbuster, que eran los reyes del entretenimiento en video —en México acabaron con los Videocentros (¿los recuerdan?)— en Estados Unidos y luego aquí; era la única opción para ir y escoger una película, incluso creaba una interacción social entre la familia, las parejas y el mismo personal de estas tiendas, que recomendaban las películas que te llevabas para pasar una buena noche de cine el fin de semana. 

A la par, un servicio para enviar a tu casa los DVD surgió en EU en 1999: llegaban por correo los paquetes rojos de Netflix que poco a poco se convertían en la cajita feliz que llevaba los últimos filmes para el hogar y así, poco a poco, salir a rentarlos dejaba de ser una opción.

Blockbuster no le hizo caso, no quiso pelar a esa empresa. En el año 2000 Reed Hastings, fundador de Netflix, buscó a John Antioco, CEO de Blockbuster, quien no vio futuro en ese modelo de negocio y, más allá de eso, cuando Netflix dió el salto al streaming digital de esas películas tampoco lo vieron como una buena idea; con todo el capital y cuota de mercado que tenían pudieron haber aprovechado mejor y entrar con más fuerza que Netflix.

Ese CEO no quiso innovar, dejó pasar una oportunidad de oro y el resto es historia, pues hoy ver rentada o comprada una película se hace más de forma digital On Demand que físicamente.

No solo es falta de visión, pues un error lo tiene cualquiera, pero a veces los dueños o grandes directivos de empresas son ignorantes de lo nuevo, de lo que viene, dejan de escuchar nuevas ideas y creen que prevalecerán, como están y como operan, por siempre.

Capacitar y escuchar nuevas ideas se convierte en la piedra angular de toda compañía.

El año pasado acundí a un foro organizado por la Coparmex que justamente trata de acortar la brecha digital entre los empresarios y despertar la inquietud por innovar y conocer nuevas ideas que los ayuden a crecer y ser mejores.

IBF son las siglas del Innovation & Bussines Forum que organiza la confederación y que en un día presenta un ciclo de conferencias con directivos y creadores de estas nuevas compañías, las startups que ya crecieron o con expertos en los temas digitales para dar un poco de luz en la nueva era del big data y los analytics.

La Coparmex lo define como “un espacio para los líderes empresariales que quieran afrontar con éxito los retos del futuro”, pero creo que más allá del futuro es el hoy, porque todo lo que se dirá el 16 de agosto en el Centro de Convenciones de Toluca, en el Estado de México, son experiencias del día a día de grandes compañías que con la tecnología se han formado o crecido, como Clip, la fintech que ha revolucionado los pagos con tarjetas de crédito o débito en México utilizando una terminal sencilla y un teléfono o una tablet. Ahí estará Adolfo Babatz, el CEO y a quien se le ocurrió la idea de este gadget, o Cabify, una importante competencia para Uber que ha encontrado un diferenciador en el servicio más que en el volumen y que su country manager también dará una plática en IBF.

Vale la pena echarle un vistazo al programa y si se puede, acudir. Entren a coparmexinnovacion.com si quieren ver un poco más de esto y, créame, es una muy buena forma de comenzar a ser un empresario geek

fernando.santillanes@milenio.com
Twitter: @santillanes