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Un Windows para todo

Luego de mucha espera y, por supuesto, de años y años de distintas versiones, Windows llegó a su número final. Y es que Microsoft ha dicho que su décima versión es en la que los números se acaban: a partir de ahora solo veremos actualizaciones de ella, y ya no un Windows 11 y consecutivos.

Son millones de usuarios los que usan este sistema operativo concebido por Bill Gates, y que ha tenido buenas y muy malas ediciones. Cómo olvidar la clásica 95, que revolucionó por completo el mundo de la tecnología con el botón de Start como su eje rector.

Ese Windows fue el que logró enamorar a millones, pero al cabo de unos años la revolución tecnológica rebasó sus capacidades. Entonces llegó el 98, con mayor capacidad FAT32, es decir, con posibilidad de más memoria en los equipos. En México fue, sin duda, el sistema operativo con el que la mayoría comenzó a navegar en internet usando Explorer.

Windows ME pasó sin pena ni gloria; después, nada que decir de Windows 2000. Luego llegó el famoso XP, que cambió su interfaz gráfica, lo que le valió que muchas nuevas generaciones lo adoptaran. Hay que tomar en cuenta que era mucho más estable que otras versiones de Windows. Pero para entonces ya crecía la fragmentación entre millones de computadoras que funcionaban con diferentes generaciones del sistema operativo.

El Windows 7 no fue malo, creo, pero tampoco la panacea, mientras que la versión 8, de plano, nunca convenció al usuario. Su interfaz, que apostaba al touch screen, no fue bien recibida —quitar el botón de Start mucho menos— y, aunque necesaria, no fue aplaudida por nadie.

Por eso la versión 10 es tan importante para Microsoft. Es su gran apuesta, como la hizo con Windows 95: establecer un parteaguas en la empresa y lograr recuperar, volver a enamorar y convencer a nuevos usuarios de que Windows es rápido, fácil y estable.

Lo he probado poco, aunque lo he visto mucho, y lo que puedo decir es que la empresa fundada por Bill Gates ha sido lo suficientemente humilde como para ofrecerlo como un update gratuito para sus seguidores, lo que es un reconocimiento de que las últimas versiones tenían deficiencias. Microsoft ha tenido que conocer y adaptar lo mejor de la competencia para hacer un sistema operativo.

Windows 10 no es necesariamente algo nunca antes visto, pero sí tiene diferencias y detalles que lo hacen un gran competidor en este 2015. Por ejemplo, Edge es el nuevo navegador que, si bien no sustituye a Explorer, le da al usuario la oportunidad de tener una opción más de navegar en internet sin dejar de usar Microsoft si es que no le gusta Explorer.

Cortana llega para tratar de demostrar que los asistentes virtuales pueden ser realmente inteligentes y no solo una respuesta bonita a los comandos de voz.

Además, la gran ventaja de que Windows 10 sirva para tablets, computadoras, smartphones y demás, es que le da una oportunidad de acabar con la fragmentación de la que hablaba antes y así unir el mundo cibernético de Microsoft.

Sí es un nuevo Windows, el último, y creo que esta vez podría ser el que le quite, de una vez por todas, la espinita a la compañía.

Esta columna entra en modo de salvar energía de verano, y se encenderá de nuevo el 14 de agosto. ¡Feliz verano!

fernando.santillanes@milenio.com

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