Pixeles

"Tecnojoya"

San Francisco tiene una magia especial.  No son los tranvías, los puentes, las clam chowder, Alcatraz o la bahía. No, es ser una ciudad donde la tecnología ha tenido su cuna, su jardín de niños, su High School y su universidad. Y es que cada vez que Apple presenta uno de sus productos la convierte en la capital geek del planeta.

Luego de seis meses de espera, Tim Cook reveló la fecha de salida y el precio del gadget más codiciado por los geeks: AppleWatch.

Cientos de notas periodísticas, blogs y entradas  en las redes sociales replicaron el anuncio de los 349 dólares por el modelo Sport de 38mm, pasando por el llamado Watch con un cuerpo de acero que costará desde 549 dólares hasta mil 49, y por supuesto, la joya de los wearables, el gadget más  Prêt-à-porter que se ha fabricado: el Edition.

Un cuerpo de oro de 18 quilates que en la versión más “sencilla” costará 10 mil dólares pero que podría alcanzar hasta 17 mil dólares con oro rosado y con una reingeniería de Apple que lo hace más resistente a los golpes y rayones que el oro convencional.

Toda la tecnología desarrollada en los últimos 10 años para un teléfono, miniaturizado en un reloj, que como todo accesorio complementa al iPhone, permitirá que los usuarios de este teléfono logren tener las notificaciones  y servicios que desde hace un tiempo han estado ofreciendo  los smartwatchs de Android, pero que a pesar de llevar ventaja en tiempo esperaban el lanzamiento final Apple para saber hacia dónde soplará el viento tecnológico.

Incluso una semana antes de su anuncio en Barcelona, durante el Mobile World Congress, se especulaba mucho sobre lo que presentaría finalmente Apple: qué de nuevo incluiría y cómo se vendería. Y aunque al final no hubo gran sorpresa, los 700 millones de iPhones que se han vendido a escala mundial son garantía de que Apple Watch logrará ser un éxito y que detonará el mercado de los wearables como nunca.

Pero a pesar de esto, Apple aún tiene un gran reto, tal vez uno de los mayores en su historia. Esa noche, la pregunta en las calles de San Francisco era ¿cómo se actualizará este state of the art de los gadgets?, y ¿cómo logrará ese oro seguir siendo “útil” a pesar de que la tecnología rebase su núcleo digital?

Y es que si bien el oro que tiene es de lo mejor, el sistema operativo, la pantalla, el procesador, la memoria, todo se convertirá en algo viejo en muy poco tiempo, pues la tecnología es implacable son sus gadgets, los acaba, los desecha en uno, dos años y es aquí donde el hardware de Apple Watch deberá ser lo suficientemente bueno para resistir esa embestida del tiempo.

Me queda claro que los ingenieros deben tener esto en mente, que no dejarán que las personas que compren el reloj, sea de aluminio, acero u oro, lo abandonen pronto, sino que se convierta, como sus contrapartes análogas, en una tecnojoya que dure para siempre. 

Abril es el mes en el que el reloj llegará a las tiendas, al menos en Estados Unidos y otros afortunados países aunque no Latinoamérica por el momento, pero hay una apuesta hecha en San Francisco que dice que podría ser en julio, agosto o a más tardar septiembre.. Veremos quién tiene la razón. 

Mientras eso sucede, dejemos que pase el tiempo, que el Apple Watch sea visto por los clientes, probado, ajustado y personalizado, para dar inicio a la nueva de los wearables de esa tecnología que te pones para ser un poco más geek.

fernando.santillanes@milenio.com

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