Pixeles

Mil 500 dólares para espiar a cualquiera

Luego de la infinidad de conversaciones telefónicas grabadas y filtradas, obtenidas ilegalmente y que se han dado a conocer en estos tiempos electorales, retomo el tema, y es que hace unas semanas escribí que se me hacía increíble que siguiera existiendo este tipo de espionaje a personajes que, con un poco de ganas, podrían protegerse de ser intervenidos ilegalmente en sus comunicaciones.  

Pero más allá de estas soluciones que evitan ser espiado, se tiene la creencia de que para espiar se requiere de un robusto aparato de contrainteligencia, caro y que solamente alguien con muchos recursos puede armar. Falso.

Busqué a un experto en seguridad de smartphones, alguien que supiera realmente si se puede o no estar protegido y encontré a Pablo Kulevicius, director de Seguridad de Blackberry para Latinoamérica, quién me dio un panorama que no es nada bueno para aquellos que hablan de más por teléfono.

“Alguien que se dedique a esto, una persona técnica, que se ponga a leer documentación en una página de internet, baje programas que son gratuitos y dedique tiempo, lo único que necesita, la barrera de entrada del equipamiento (para espiar a una conversación telefónica) está en mil 200, mil 500 dólares”, afirmó el ejecutivo de Blackberry.

Así que no es necesario que un supergobierno gaste millones de dólares para escuchar una conversación, ya que para las redes públicas, las compañías telefónicas, esas a las que les pagamos cada mes cierta cantidad por el servicio de voz y datos, la seguridad sobre lo que se habla o se manda por internet no es una prioridad.

“Adaptar productos de seguridad como Blackberry Messenger Protected son esa barrera para no estar expuesto, pero no es que solo un lado de la comunicación lo use, se debe usar en todos los usuarios que quieran tener una comunicación segura (...) Las redes públicas centran su atención en que exista la comunicación, pero nadie auspicia que ésta sea segura, lo que se busca es que el servicio esté disponible, conveniencia versus seguridad”, señaló Kulevicius.

Es aquí donde el verdadero problema reside, porque si bien existen programas y equipos que pueden asegurar que no se filtraran nuestras conversaciones o mensajes, al final la red, la voz y los datos que mandamos están en el aire, en los cables, en esas redes públicas que de acuerdo a lo que afirma Blackberry, no son nada seguras y no les importa serlo.

“Se tiene que ver a esas redes como el mero transporte de esos datos, y el usuario final debe de agregar la seguridad para realmente tener el control de todo lo que sucede”, concluyó el experto en seguridad.

Y es que no importa el servicio de mensajería que se use, las redes usan estándares y éstos pueden ser vulnerados por alguien que con el tiempo suficiente y no más de mil 500 dólares grabará todo lo que digas, así que repito lo mismo que dije hace unas semanas: “Calladitos nos vemos más bonitos”.

fernando.santillanes@milenio.com

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