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"Ciberpájaros" en el alambre

Aunque siempre ha existido el espionaje telefónico y ahora el ciberespionaje, parece increíble que sigamos escuchando y viendo en las redes sociales las guerras sucias de conversaciones grabadas ilegalmente, mensajes de texto o correos electrónicos filtrados o robados en una época donde muchas compañías de tecnología ofrecen seguridad cibernética. Al menos que toda esta seguridad sea una ilusión.

Y es que, a pesar de filtros o redes seguras, el primer paso para no ser intervenido es el sentido común y no hablar tan abiertamente de temas delicados por teléfono o mensajes electrónicos si no se está seguro de que esas comunicaciones son encriptadas de alguna forma.

Todo esto no es ciencia ficción ni película de espías, sino una realidad. Se trata de soluciones que, de implementarlas, varios candidatos y personajes públicos se ahorrarían muchos dolores de cabeza.

Por ejemplo, Samsung no solo vende lavadoras y smartphones, también ha desarrollado una de las plataformas de seguridad más robustas y accesibles para proteger información sensible.

KNOX es el nombre de esta familia de productos que incrementan la seguridad en los  dispositivos móviles, mediante suites que separan los datos de la empresa de los personales desde el hardware hasta el software, y que ha obtenido certificaciones de estándares de seguridad muy altos alrededor del mundo. Aunque este tipo de productos han sido pensados para empresas y sus empleados, los políticos son un mercado que, sin duda, debería consumir esta tecnología.

Por otro lado está el siempre querido y afamado Blackberry Messenger que, aunque ha perdido popularidad entre la mayoría de los usuarios debido a apps como Line o WhatsApp, sin mencionar Telegram, sigue siendo bastante seguro. Si a esto le añadimos que Blackberry continúa desarrollando y comprando tecnología pensada en la seguridad, parece absurdo que todos estos empresarios y candidatos sigan siendo intervenidos.

Valdría la pena que algunos importantes VIP le echaran un vistazo a ciertas apps como la que desarrolló Secusmart, una subsidiaria de BlackBerry, para Vodafone. Secure Call,  desarrollada para Android e iOS, brinda una solución de VIP para la encriptación de extremo a extremo de las llamadas de dispositivos móviles, brindando un nivel de seguridad tan alto que, según Blackberry, a una supercomputadora le llevaría mil millones de años descifrarla.

Entre todo ello está el famoso BlackPhone, un teléfono que fue pensando en el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional estadunidense (NSA, por su sigla en inglés), y que no solo es un hardware, sino todo un sistema operativo, PrivatOS, diseñado para no ser hackeado o espiado, pues encripta y permite realizar llamadas, mensajes de texto y mails a través de apps especiales cifradas. Este año en Barcelona se anunció la llegada de Blackphone 2 y la tablet Blackphone+, con costos que no superan los 15 mil pesos.

Así que no hay excusa: con toda esta tecnología es simplemente inaceptable escuchar cómo los candidatos para “protegerse” le dicen kilos a los millones, le cambian el nombre a sus interlocutores o los empresarios le dicen “goles” a las transas. Lo mejor sería invertir en una infraestructura de este tipo que les podría ahorrar tantos desmentidos. Pero, sin duda, la mejor solución a todo esto es lo hacerle caso a esa típica frase de “calladitos se ven más bonitos”.

fernando.santillanes@milenio.com

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