Pixeles

Atorados en el tráfico

Esta semana en Barcelona, entre cientos de smartphones, tablets, pulseras deportivas, relojes y hasta cepillos de dientes inteligentes, la discusión del Mobile World Congress acabó girando en torno a la famosa red 5G.

Mientras que en México luchamos por tratar de tener una 3G  —ya no digamos 4G— decente, en el resto del mundo empiezan a preocuparse por la nueva supervelocidad que supondría una nueva era de las comunicaciones móviles y, por ende, de productos y servicios que cambiarán el paisaje digital. 

El 3G empujó el crecimiento de las visitas a sitios web desde el celular, el consumo de video y la popularización de las redes sociales; luego, el 4G vino  a consolidar el streaming de contenidos multimedia  tanto para recibirlos como para hacerlos, las videoconferencias móviles e incluso el inicio de la desaparición de los servicios de voz y mensajes como los conocemos, al permitir acceder a las apps que mediante internet permiten a millones de personas hablar sin gastar los minutos de su plan.

Pero esto no es nada barato, y los carriers, operadores de la telefonía celular, se preocupan ante esta ola de consumidores que ya no buscan hablar ni mandar SMS, sino whatsapearse, subir Vines, Instagramear y tuitear no solo texto, sino también videos e imágenes.

El reclamo a empresas como Facebook durante el Mobile World Congress fue claro: “Nos piden ayudar a que exista internet gratuito en todas partes, pero nos matan el negocio con sus apps que destruyen los servicios de voz y los mensajes de texto”.

Ante el reclamo, Mark Zuckerberg respondió que eso ya no es el problema, porque los datos son el futuro y están haciendo todo para que los consumidores no puedan vivir sin ellos. Cosa muy cierta.

Y entre estas discusiones y nuevos teléfonos que cada vez se diseñan más para ver y producir video, fotos y jugar en línea, la discusión sobre el 5G comenzó. 

Mientras que para algunos es el momento de iniciar el desarrollo de esta red con todo, para otros es mejor esperar y madurar las redes actuales. 

Mike Short, VP de asuntos públicos de Telefónica en Europa, dijo en un panel en Barcelona que el 5G es una “generación especial” que presenta retos a la industria en todos los niveles y supondrá una nueva forma de conectividad a internet y sus capacidades de transmisión inalámbrica.

Para Matt Grob, VP & CTO de Qualcomm, la 4G o LTE es aún muy robusta y actual como para dar todo el apoyo al 5G. “Cada vez que nuestros desarrolladores 5G revelan un nuevo salto en el desempeño de sus red, el equipo 4G responde igualando el desempeño”.

Y es que la velocidad y desempeño de una red 5G no es lo que motiva a la industria a querer moverse rápido en esa dirección, sino el tráfico de datos en las redes actuales.

Misha Dohler, profesor de comunicaciones inalámbricas en la Universidad King en Londres, afirmó en la expo que “realmente no necesitamos 5G para romper un paradigma”, pero la industria está llegando a un límite en su tráfico y lo que necesitan es una nueva red donde mandar a millones de usuarios a navegar.

Así que mientras eso sucede, la opción más fácil está en medio: la 4.5G. Esta red permitirá transmisión de contenido de realidad virtual que viene como el nuevo entretenimiento, mejores conexiones de video, voz y, por supuesto, velocidades y latencia superiores. Se espera que en 2016 comience en forma este upgrade que ayude a descongestionar un poco ese Viaducto Miguel Alemán de tres carriles, que cada vez se llena más y más a todas horas y que, como en la vida real, hace que pases más tiempo esperando llegar al destino digital que consumiéndolo.

Así que 5G es aún una tecnología en pañales que podría llegar en 2020 y que es mejor no emocionarse mucho y esperar primero a que en nuestro país por lo menos podamos tener compañías telefónicas que en vez de prometernos la mejor velocidad, realmente nos la den y nos dejen de cobrar tanto por el servicio tan deficiente que otorgan.

fernando.santillanes@milenio.com

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