Pixeles

La Apple de la discordia

Toda esta semana un tema ha acaparado la atención no solo de editores de tecnología y geeks, sino de gran parte de la sociedad en Estados Unidos y el mundo entero: la petición del FBI para que Apple cree un sistema operativo alterno, un software que permita a un tercero acceder a un iPhone 5C bloqueado, el cual pertenecía a un terrorista que perpetró el atentado en San Bernardino, California, en diciembre de 2015.

Los agentes del FBI han intentado, sin suerte, desbloquear el dispositivo que está protegido por un código de cuatro números y que gracias al sistema de encriptación de Apple es imposible de descifrar; de equivocarse más de 10 veces, se borrará todo el contenido del iPhone.

¿Por qué Apple no simplemente hace alguna "cosa" técnica y lo desbloquea? Esa es la pregunta que muchos se han hecho en las redes sociales, que muchos ven como algo muy sencillo, algo que debería de hacerse al ser un caso de un acto terrorista, algo criminal.

La respuesta es simple: ni Apple puede desbloquear un iPhone. Desde hace algún tiempo la privacidad en las comunicaciones entre particulares es uno de los principales temas y preocupaciones de empresas y consumidores que, después de las revelaciones de Edward Snowden, sintieron amenazada su privacidad, su vida digital, ante la vigilancia de entidades gubernamentales, que en un abrir y cerrar de ojos podían acceder a información privada, con la excusa de estar vigilando la seguridad nacional.

Años de investigación y trabajo técnico llevaron a empresas como Apple a diseñar sistemas que encriptaran sus dispositivos y las comunicaciones entre ellos para que el usuario se sintiera seguro de que si utilizaba su smartphone y lo bloqueaba, sería el único capaz de abrirlo y ver la información.

Aunque no lo crean, la realidad no es como en las películas y el FBI no tiene ninguna capacidad técnica de desbloquear el iPhone en cuestión; además en sus torpes intentos por lograr acceder, cambió la contraseña de iCloud, por lo que además no podrían ya recuperar el más reciente respaldo del teléfono en caso de poder sincronizarlo con la computadora donde esta ligado y de cualquier forma no verían toda la información contenida en el dispositivo.

Para lograr acceder a éste el FBI pidió a Apple que creará un software que permitiera introducir un número infinito de veces claves aleatorias para desbloquear el iPhone y así acceder al contenido. Apple se ha negado a esto ocasionando una verdadera batalla entre la compañía, que llegó esta semana hasta el Congreso de Estados Unidos, ya que de hacer este llamado GoviOS, cualquiera que se hiciera de esta herramienta, podría acceder a los iPhones bloqueados, romper toda esta encriptación y echar a la basura años de trabajo y no solo eso, poner en riesgo las vidas digitales de millones.

El director del FBI fue cuestionado por los congresistas estadunidenses sobre cómo se garantiza que, de crearse dicha herramienta, no caería en manos equivocadas o dejaría vulnerable los ciudadanos ante otras entidades gubernamentales de ser espiados.

La respuesta del jefe del FBI, James Comey, fue casi religiosa: "Tengo mucha fe en que la compañía (Apple) tiene la habilidad necesaria para proteger la seguridad de esa información".

Esto no es una cuestión de fe, sino de abrir la puerta a que no solo el iPhone, sino cualquier otro dispositivo con el sistema operativo que sea, pueda ser desbloqueado, violado, ante una petición judicial, por la razón que sea, y muchas veces esa razones son difíciles de justificar si son o no por una legítima cuestión criminal.

Apple ha dicho que no creará esta herramienta, y se ha convertido en el mayor defensor de la privacidad de sus usuarios, más de 40 empresas e individuos influyentes han respaldado esta decisión, el Congreso si bien no le dio toda la razón a Apple, sí ha dicho que el FBI no tiene las bases suficientes para pedirle esto a la compañía de Tim Cook, y la moneda sigue en el aire en una lucha que no es solo por abrir o no un simple iPhone, por saber si hay o no información que lleve a la captura de otros terroristas, sino por el derecho a la privacidad que podría verse comprometido no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo y que los más afectados somos todos nosotros, los que le ponemos una clave de cuatro números a nuestros teléfonos.


fernando.santillanes@milenio.com
Twitter: @santillanes