Ganar, Ganar

¿Qué esperar de Riquelme?

A casi cuatro años de desastre municipal, donde la ineptitud y la mega corrupción, es lo único que ha brillado en la administración pública municipal, estamos a la espera de que el primer día de 2014 cambie la administración y Miguel Ángel Riquelme tome las riendas de la ciudad, pero, ¿Qué podemos esperar de él?
Sin duda la situación no está para esperar nada, pues entre la actitud del Gobierno del Estado que nada más anuncia primeras piedras, pero no últimas e informa de enigmáticos inversionistas que nada más no aparecen. Además por la razón que sea, nada más no se anima a entrarle de frente a la gravísima situación en todas las áreas del Municipio, no sé si por celos, apatía o regionalismo por su querido Saltillo, hasta por la falta de recursos por los macro problemas financieros que heredó el anterior Gobernador, ¡si!, el del lavadero, que dicho sea de paso, debería guardarse y no salir a hacer los desfiguros que hace cada vez que sale a la luz pública.
Pero regresando a nuestro futuro Edil, convertido en el principal representante del “Moreirismo” en el Estado, pues es el único que pudiera sacar la casta por ese desprestigiado grupo político, ante el avance de la oposición en otras ciudades. Todo se reduce a que, si hace un buen papel en la ciudad, tendrá la oportunidad de crecer en el futuro.
Para ello tendrá forzosamente que, si no romper ataduras políticas, si desligarse y acercarse a la ciudadanía que tanto despreció el actual Alcalde. Tendrá que gobernar de frente a una sociedad muy dolida y regresarle los espacios que les fueron arrebatados. También tendrá que ser un Munícipe abierto a la crítica, pues no es monedita de oro y tendrá que escuchar TODAS las voces y  no solo a los que puede comprar; pero además de lo anterior, tendrá que gobernar con transparencia y honestidad, lo cual lo compromete a sancionar las irregularidades cometidas estos años, que son muchísimas.
En fin, está ante la oportunidad de su vida, pues ante la incapacidad de su antecesor, hacer un buen papel no está difícil y pudiera catapultarse al escenario nacional, si no, tendrá que cargar con todo el desprestigio de un grupo político, al que alguna vez habría representado.



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