Lo que vive y lo que ha muerto de la Revolución

A 106 años del inicio de la Revolución Mexicana, aún todavía subsisten algunas de sus causas originantes, como son la corrupción, la impunidad, los abusos y las arbitrariedades de las autoridades, la enorme desigualdad social y económica, la falta de Estado de Derecho, los jefes políticos, los caciques, el acaparamiento de tierras, la explotación laboral, la perpetuación de partidos y grupos políticos en el poder, y otras formas de atraso y estancamiento; aunque ahora con otros nombres.

Esas situaciones que quisieron eliminarse con la Revolución, a su vez tienen su causa en que este movimiento social y político nada más cambió de caudillos pero no acabó con las estructuras sociales y económicas del Porfiriato, a quien derrocó con las armas; pues los nuevos dirigentes del país siguieron beneficiándose con el mismo régimen político y jurídico; pues inclusive para hacer creer que el cambio era real, hicieron la Constitución de 1917.

Sin embargo, esos nuevos dirigentes de México, no cumplieron ni hicieron cumplir la Carta Magna de Querétaro; pues uno de los primeros en violarla fue Álvaro Obregón, quien le derogó la prohibición de la reelección en la Presidencia de la República, para él reelegirse; lo que le costó la vida; no obstante que la no reelección fue uno de los postulados de la Revolución.

Todo lo poco bueno de la Revolución, como lo laboral, agrario, seguridad pública, educación popular, seguridad social, y otros progresos más, los últimos regímenes políticos priistas y panistas, lo han echado por la borda, como si ese gran movimiento no hubiera costado encarcelamientos, desapariciones, sangre y muerte.


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