El valor del voto

Desde luego no nos referiremos al valor del voto que le dan la  mayoría de los ciudadanos que acuden a sufragar el día de las elecciones, a cambio de haber recibido o recibirán una dádiva de parte de los partidos y de los candidatos; pero principalmente del gobierno que los apoya, y que se las da de los recursos públicos;  quienes se aprovechan de su pobreza económica, de sus necesidadesy de su inconciencia cívica.Esas dádivas consisten en múltiples cosas tales como haberles dado espectáculos con los mejores artistas, tinacos para agua, pintura para sus modestas casas, despensas, tortibonos, impermeabilizantes, tarjeta de beneficios, materiales para construcción, promesas de empleo, cartas de recomendación, becas, boletos de entrada a festivales, a ferias;  y en una palabra a todo lo que signifique “pan y circo”.El gobierno y los partidos hacen  primero que los ciudadanos tengan toda clase de necesidades y no reciban la educación o concientización cívica más elementales para poder votar libremente y con el conocimiento suficiente acerca del significado del voto, para después  aprovecharse de sus carencias y de su desconocimiento del poder político que tienen con el voto.El voto es la forma de ejercer el poder público directamente por parte del pueblo eligiendo con él a sus representantes  en el gobierno, quienes administran y llevan a cabo las acciones en lo ejecutivo,  y le dan la normatividad a la sociedad en lo legislativo; desde donde se designa a los procuradores e impartidores de justicia. Es tal el valor del voto, que si todos lo conociéramos y lo apreciáramos, lo ejerceríamos con la dignidad, responsabilidad y la seriedad que tiene el  tener un gobierno  que realmente represente a la sociedad, que le dé seguridad pública, cree las condiciones necesarias para que haya empleo, proporcione las obras y los servicios públicos necesarios, esté las veinticuatro horas del día a su disposición para atenderla y velar   por ella;  todo ello para que en lo individual y lo social se desarrolle y se progrese.Por eso es conveniente que  para el próximo 6 de julio, en que se elegirán 16 diputados locales de votación directa y  9 por los votos que obtenga el partido que postule a los candidatos, para que integren el Poder Legislativo en Coahuila, para los próximos tres años; los ciudadanos tengamos presente cuál es la primera obligación y la ´principal función de los  25  diputados que resulten electos.Antes que nada los diputados deben de controlar  el gasto público del gobernador del Estado y de los ayuntamientos; no autorizándoles más que  lo estrictamente indispensable para el funcionamiento del estado; autorizarles únicamente  deudas púbicas que se justifiquen en obras y servicios; y sobre todo tienen el deber los diputados de responsabilizar al gobernador y a los alcaldes por los malos manejos y desviaciones de los dineros del pueblo. Esta función de control de los diputados es tan importante como la que tienen de hacer leyes. ¿Los diputados locales de Coahuila, responsabilizaron al exgobernador Humberto Moreira Valdez, de la malversación de la mega deuda de 36 mil millones de pesos?  Definitivamente no; pues no solamente no lo  responsabilizaron, sino que además son cómplices de él, toda vez que hasta la fecha no han hecho absolutamente nada para que se le procese penalmente.¿Entonces para qué vamos a votar por los diputados, si van a seguir siendo cómplices como sus antecesores? El valor de nuestro voto será  el de votar por el Estado de la Laguna;  para que así se demuestre que la voluntad política de los ciudadanos  de los cinco municipios de Coahuila, es la de tener su propio gobierno estatal,  como única solución válida y urgente a sus problemas. 


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