El uso del poder público

Los funcionarios públicos no solamente se enriquecen con los jugosos sueldos, canonjías, prebendas, dietas, bonos de marcha, gastos de representación, etcétera, sino con los jugosos negocios que hacen al amparo del poder público, como ocurrió en los sexenios de Miguel Alemán Valdés y Carlos Salinas de Gortari.

En el sexenio de Alemán empezó la práctica de los políticos que compraban terrenos muy baratos para después hacer grandes vialidades y otras obras y servicios públicos a sus lados, para darles una elevada plusvalía; como ocurrió con el periférico y el viaducto Miguel Alemán, a cuyos lados se hicieron las colonias Lomas de Chapultepec, Polanco, y otras, en la Ciudad de México.

Aquí en Torreón, un político compró muchos terrenos por donde se construiría el boulevard Independencia, creándose la colonia Los Ángeles, en la que edificaría su señora residencia; y otras colonias más.

Desde luego que esos terrenos no los ponían a su nombre, sino al de sus familiares, amigos y testaferros.

Salinas de Gortari usó como prestanombres a Carlos Slim, Diego Fernández de Cevallos, y otros que se hicieron multimillonarios en su siniestro y criminal sexenio.En cambio, Lázaro Cárdenas no utilizó el poder público para enriquecerse a él o a sus familiares y amigos, sino para servir a todo el pueblo por igual.Nunca se ha sabido que Cuauhtémoc Cárdenas haya constituido alguna sociedad anónima para conseguir contratos con Petróleos Mexicanos, pudiéndolo haber hecho.

Lo que sí hizo el general Cárdenas con el poder público fue apoyar la fundación de instituciones educativas que sirvieran para dar conciencia social a los trabajadores, como la Universidad Obrera de México “Vicente Lombardo Toledano”, y otras.

Ante la escandalosa corrupción por esas prácticas en los tres niveles de gobierno, urge que la sociedad se convierta en observadora de todos los movimientos de los funcionarios públicos que entran al gobierno con una mano adelante y otra atrás, y salen hinchados de dinero. 


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