El salario mínimo constitucional

El artículo 123 Constitucional ordena “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. Los salarios mínimos profesionales se fijarán considerando, además, las condiciones de las distintas actividades económicas. Los salarios mínimos se fijarán por una Comisión Nacional Integrada por representantes de los trabajadores, de los patrones y del gobierno, la que podrá auxiliarse de las comisiones especiales de carácter consultivo que considere indispensables para el mejor desempeño de sus funciones”. Hasta aquí lo que dice la ley; ahora vamos a ver que dice la realidad socioeconómica política del país.La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos CNSM,  fija cada año  el monto de los salarios mínimos, con base en el del anterior año; habiendo aumentado para este 2014 un 3.9%, que se tradujo en 64 pesos 76 centavos diarios, y que representó un aumento equivalente a 2 pesos 46 centavos, en relación al 2013. Por lo que es evidente que para los aumentos al salario mínimo la CNSM, no se basa en la carestía de la vida, la cual es diaria –no anual-, general, en todos los bienes y servicios necesarios,  y muy desproporcionada a los aumentos del salario mínimo.Las razones que se dan para no aumentar los salarios mínimos,  son de que no sean inflacionarios para que no suban los precios de las mercancías; pero no se necesita ser economista para ver que de todas maneras éstos aumentan en proporción mucho mayor que aquellos, y que enla carrera alcista  nunca le ganan los salarios a los precios; pues resulta que en los meses de enero,  que es cuando entran en vigor  los nuevos salarios mínimos, éstos inmediatamente se pulverizan.En todo México no hay ni un solo patrón que pague el salario mínimo porque sabe que es imposible que un trabajador,  jefe de familia, con 64 pesos 76 centavos diarios, en la Laguna, pueda dar comida, vestido, techo, salud, educación, deporte, cultura y todos los demás satisfactores que requieren esas y otras necesidades de  la esposa o compañera de la vida y de los hijos de ambos.Por lo que el salario mínimo a venido a ser sólo una referencia para el pago de sueldos que en su gran mayoría son de por lo menos el equivalente a dos, tres o más salarios mínimos; y solo sirven también a las autoridades para imponer las multas previstas  en los reglamentos y leyes.Los salarios mínimos no fueron una concesión gratuita ni del gobierno ni de los patrones, sino que fue una conquista de los  trabajadores  que les costó muerte, lesiones, desapariciones, cárcel y muchas luchas, al igual que la jornada máxima de 8 horas de trabajo,  y todas las demás prestaciones laborales, en episodios de la historia, como la de los mártires de Chicago, el 1º., de mayo de 1886, y las huelgas de Río Blanco en 1906 y Cananea  en 1907,  para mencionar sólo unos.Para que los salarios mínimos sean constitucionales se requiere que el gobierno controle no nadamás  los precios de los productos de la canasta básica, principalmente, que vienen crudos o naturales, sino también el precio del gas y de la electricidad para cocinarlos;  y además deberá controlar los precios de los bienes y servicios públicos y privados.Sabemos que vivimos en una economía de mercado, en la que predomina la ley de la oferta y la demanda; que ahora está determinada también por la economía del extranjero; que hay  artículos  cuyo precio  está fuera del control gubernamental; que para que mejore la economía hay que elevar la productividad; pero también sabemos que los trabajadores deben de estar protegidos no solamente por la Constitución y las leyes, sino fundamentalmente  por el Estado,  que es el primero y el principal obligado a cumplirlas.Y en el caso concreto de los salarios mínimos el Estado  ha dejado a su suerte a los trabajadores, quienes a veces son apoyados más por los patrones con conciencia social y espíritu solidario  que por el gobierno; el que sí se autoasigna elevados salarios para sus altos funcionarios, por la simpley sencilla razón de que el dinero con que se los paga  no es de él sino del pueblo.Por eso mientras los salarios mínimos no se ajusten a la realidad socioeconómica política, seguirá vigente el estribillo popular: “salario mínimo al Presidente, para que vea lo que se siente”.  


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