El reto del entrante Ayuntamiento

El ayuntamiento de Torreón 2010-2013 será recordado por haber construido el edificio de la Presidencia Municipal, la Plaza Mayor, el Bosque Urbano, las vialidades del boulevard Revolución y calle Ramos Arizpe (en la Alianza), entre otras; pero también será recordado por la opacidad de los recursos con los que se hicieron esas obras.
También será recordado porque no solamente no rescató a Torreón, como lo prometió en la campaña electoral de 2009, sino que además lo dañó en alumbrado, limpieza, seguridad, ambulantaje, pavimentación, transporte público, y otros muchos servicios y obras públicas; que dejaron a la ciudad en tinieblas, sucia, insegura, banquetas invadidas por los comerciantes informales vialidades llenas de baches, autobuses “chatarras”, etc.
Pero más que nada el ayuntamiento saliente pasará a la historia por haber solapado  el escandaloso desempeño de su Tesorero Pablo Chávez Rossique, por haber incurrido en desacato a ejecutorias de amparo que lo obligaron a devolver el Impuesto a la Adquisición de Inmuebles ISAIN, a quienes lo pagaron; y otras muchas más graves irregularidades en que incurrió el llamado “tesorito”.
La concesión del amparo a los causantes del ISAIN, fue porque el mentado “catrín” lo cobró no obstante que en la ley en que se fundó para ello, carecía de la firma del Secretario de Finanzas del Estado de Coahuila; lo cual es un requisito constitucional para la validez de la ley, que se conoce como refrendo (no confundir con referendum); y por cuya omisión las autoridades municipales tuvieron que devolver decenas de millones de pesos por ese inconstitucional cobro en todo el estado.
El “tesorito” también fue solapado por el ayuntamiento pese a que la Auditoría Superior del Estado ASE, le ordenó la destitución por no haber presentado a tiempo los informes sobre los ingresos y egresos municipales; burlándose de la ASE con la imposición  de una ridícula suspensión de escasos cinco días, y el descuento de la fabulosa cantidad de 8 mil pesos, del sueldo.
El escandaloso desaseo de las finanzas del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento SIMAS, es otro de los muchos motivos por los que el ayuntamiento saliente no se olvidará de la memoria de los torreonenses por muchas décadas; pues a ello abonará la impunidad que el Cabildo brindó a los responsables de los actos de corrupción no únicamente en esa paramunicipal sino en casi todas las demás dependencias municipales.
Entré más aspectos negativos tenga un ayuntamiento más grande será el reto del cabildo entrante, para superarlos. Al ayuntamiento saliente lo eligió la ciudadanía en 2009, con la esperanza de superar al que encabezó José Ángel Pérez Hernández en 2006-2009, que fue tildado de malo; pero no; le dijo quítate que hay voy; pues resultó peor.
Por eso la “vox populi” que es “vox dei” (la voz de Dios), dice que el ayuntamiento saliente es el peor de los peores; pues aunque hizo obras majestuosas obras como la Plaza Mayor y la Presidencia Municipal, no logró convencer a la sociedad de haber sido el mejor ayuntamiento.
Toda proporción guardada, a Porfirio Díaz, sólo se le recuerda por la Columna y el Ángel de la Independencia, Bellas Artes, Correo Mayor, embellecimiento del Paseo de la Reforma, y por otras muchas obras en la capital del país, y en algunas de los estados; pero no se le recuerda como buen Presidente .
Ante semejante decepción de los torreonenses por el ayuntamiento saliente, el entrante que encabeza el ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís, y que toma posesión el 1 de enero de 2014, enfrenta retos que promete superar con la solidaridad de la ciudadanía y con la transformación de anquilosadas estructuras y formas de organización municipales jurídicas, políticas, administrativas y financieras, que ya no corresponden a nuestros tiempos; substituyéndolas por instituciones más centralizadas y modernas, basadas en modelos de ciudades progresistas como Aguascalientes, Ags., León, Gto., Querétaro, Qro., Ciudad Juárez, Chih., y Tijuana, B.C.
Pero no basta la modernización de la organización política y administrativa municipal de Torreón; es necesario también que los funcionarios que van a estar al frente de las nuevas instituciones, también sean modernos y progresistas, que tengan como base y objeto de sus fines la honradez, la honestidad, la transparencia, la capacidad y el profesionalismo idóneos; y que los torreonenses seamos como los de las mencionadas ciudades: nada “agachones”.

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