“El pueblo a la universidad, la universidad al pueblo”

El 20 de noviembre de 1952, el Presidente Miguel Alemán, inauguró la Ciudad Universitaria CU, de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM; después de que en 1943 el rector Rodulfo Brito Foucher, publicó la Ley de su fundación en terrenos de lava volcánica del Pedregal de San Ángel, en la capital; aunque fue hasta el 22 de marzo de 1954, cuando el Presidente Adolfo Ruiz Cortines, inauguró los primeros cursos que se impartieron en la CU, entregándosela a los universitarios;  siendo rector el Dr. Nabor Carrillo Flores, después de haberlo sido Salvador Subirán y Luis Garrido, quien con el apoyo de Alemán, continuó el proyecto de la CU.
La CU, fue el resultado del trabajo de más de 200 profesionistas, arquitectos, ingenieros y artistas, bajo un plan maestro desarrollado por los arquitectos Mario Pani y Enrique del Moral, encabezados por el arquitecto Carlos Lazo; construyendo inicialmente más de 50 edificios en una superficie de 176.5 hectáreas, y cuyo conjunto guarda similitudes con trazados de algunas ciudades prehispánicas como Teotihuacán y Monte Albán, con la participación de los más importantes artistas de la época, como Diego Rivera  David Álvaro Siqueiros Juan O’Gorman, José Chávez Morado y Francisco Eppens Helguera; y cuyo Campus Central se integra en tres zonas: Estadio Olímpico, Zona Escolar y Campos Deportivos.
“Hacer una Ciudad Universitaria a prueba de estudiantes”, fue la única condición que fijó Miguel Alemán, para hacer la CU de la UNAM;  que en la primera etapa de su construcción ocupó una superficie de 2 millones de metros cuadrados, en los que se incluyó la Torre de la Rectoría (10 pisos), la Biblioteca Central (8), las Torres de Humanidades (9) y la de Ciencias (15), y las escuelas y facultades, llamándose a la hilera de Filosofía y Letras, Derecho, Economía, y Ciencias Políticas, “El Tren de la Humanidad”; con capacidad entonces de la CU, para 30 mil alumnos; pudiendo albergar actualmente 300 mil; con estadio; (convertido en olímpico en 1968) con capacidad de para 70 mil asistentes, alberca olímpica, campos deportivos, vialidades, estacionamientos, zona comercial (telégrafos, correos, bancos, restaurantes, etc.), central de autobuses, sistemas de agua potable y drenajes propios, multifamiliar para profesores, etc.
Todos los edificios y lugares de la CU son hermosos; pero el que más llama la atención,  y es su  edificio emblemático, es el de la Biblioteca Central, de multicolores, que no son pinturas sino son piedritas de colores naturales coleccionadas en la mayoría  de los alrededor de 2,500 municipios del país,  en cuyos murales se resume la civilización y la cultura, destacando la representación de la mezcla de la raza europea y la indígena y su producto el mestizaje; así como la teoría geocéntrica de Ptolomeo y la heliocéntrica de Copérnico.
La CU de la UNAM, tiene como fondo hacia el sureste la vista del Popocatepetl (don Goyo) e Iztaccihuatl (mujer dormida), tiene una temperatura media ambiente entre 15 y 25 grados promedio al año; su vegetación es tan exuberante y variada que de sus piedras volcánicas  nacen flores y plantas; haciendo de ese lugar un edén.
“El conjunto de edificios que la integran hacen de la Ciudad Universitaria CU, una representación de la más acabada expresión de la arquitectura moderna mexicana”; por lo que en 2005 fue declarada Monumento Artístico de la Nación, y en  2007 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO de la Organización de las  Naciones Unidas ONU.
El mural del Estadio Olímpico Universitario, es de Diego Rivera del escudo de la UNAM; los de la Biblioteca Central de Juan O’Gorman; el de la Facultad de Medicina,  titulado “La vida, la muerte, el mestizaje y los 4 elementos” es de Francisco Eppens Helguera; el del costado norte de la Torre de Rectoría, es de David Alfaro Siqueiros, que representa los momentos estelares de México: 1520, 1810, 1857, 1910, ¿  ¿; y su mural del lado sur de esa Torre, se titula: El Pueblo a la Universidad, la Universidad al pueblo; que  se ubica en frente de lo que fue la terminal de la llegada de los autobuses de todos los puntos de la ciudad de México; y simboliza que allí en esos autobuses llegaba el pueblo y que después de haber estudiado y haberse preparado, regresaba para mejorar al resto del  pueblo.
Aunque esto de que el pueblo va a la universidad y luego la universidad al pueblo, es mucho muy relativo; porque como afirmó Salvador Allende, en 1972 en la Universidad de Guadalajara: “La revolución no pasa por la Universidad”; aludiendo a que la mayoría de los que vamos a la Universidad nos aburguesamos y nos olvidamos  de  los ideales revolucionarios con los que entramos; de manera que ya no luchamos por las grandes transformaciones que necesita el pueblo para el bienestar de todos.
Este 20 de noviembre se cumplen 61 años de la CU de la UNAM, que ha sido ejemplo para que las universidades de México y del extranjero construyan sus ciudades universitarias; de las que se sale con una conciencia universitaria distinta que de las escuelas y facultades aisladas; porque una CU nos imbuye del ideal de la “unidad dentro de la diversidad”.


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