Las protestas sociales

Este gobierno se caracteriza por sus políticas públicas de mentir, de no decir la verdad objetiva, de reprimir las manifestaciones y al mismo tiempo dialogar con los manifestantes, etc.; como lo de Ayotzinapa, en que si la verdad, no la “verdad histórica” (que fue la oficial), sino la verdad como correspondencia o reflejo de la realidad objetiva (la que está afuera de la cabeza) en la  mente, de que a los normalistas los mataron porque eran utilizados por el narcotráfico.

Como lo de Tlatlaya, donde  os militares ejecutaron a unos detenidos, en vez de ponerlos inmediatamente a disposición de las autoridades competentes para su detención legal; porque hasta el más peor delincuente tiene derecho a un debido proceso; y que el gobierno se ha esforzado en encubrir.

Como lo de la “Casa Blanca”; que fue un donativo a la esposa de Peña, en pago por los multimillonarios contratos de obras públicas de su contratista preferido, Constructora Higa; y que hasta se tuvo que nombrar a Virgilio Andrade, secretario de la Función Pública, para encubrirlo.

Y así podríamos enumerar más casos como esos de embustes, de manipulación de la información para enajenar a los mexicanos, y hacerlos creer que todo está bien, que el gobierno está en lo correcto, y que por eso debemos de conformarnos.

Afortunadamente cada vez somos más los mexicanos que estamos quitándonos las vendas de los ojos, y viendo lo que en realidad está pasando, no lo que dice el gobierno y sus compinches; lo que nos exaspera y nos hace estallar en protestas sociales como las actuales.

Maestros, médicos, estudiantes, obreros, campesinos, intelectuales, periodistas, clases populares, profesionistas, agricultores, ganaderos, pequeños comerciantes e industriales, dueños de carros extranjeros y hasta empresarios de “cuello alto” como los de la Confederación Patronal de la República  Mexicana, que recientemente se reunieron en el Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México, han tomado las calles y las plazas públicas para manifestarse en contra del mal gobierno.

Pareciera que hasta ahora están haciendo caso al poema de Martin Niemoller, pastor protestante alemán encarcelado de 1937 a 1945, por Adolfo Hitler, que dice:

“Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.

Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.

Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.

Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".


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