¿Por qué privatizar Simas?

A mediados del siglo XX el servicio público municipal de agua potable, drenaje y alcantarillado, en Torreón, lo prestó la Abastecedora de Aguas; una empresa privada que tendió la tubería, los colectores, las alcantarillas y los hidrantes, en los primeros cuadros de la ciudad.

      El dueño de la Abastecedora -como así le decíamos-, fue don Alfonso Estrada, un hombre con mucha visión empresarial y bastante sentido social, que llegó a desarrollar urbanísticamente el sureste de Torreón, creando el Campestre Torreón, el Fraccionamiento Residencial La Rosita, y las colonias Fuentes y Fuentes del Sur.

      Podría decirse que sin ese desarrollo urbanístico no se habría construido el Hotel Presidente -ahora Misión-, el Club de Industriales, la Normal de Torreón y la escuela primaria anexa, y toda el área comercial gastronómica; y en una palabra el crecimiento, el desarrollo y el embellecimiento de ese rumbo, de nuestra ciudad, no se entendería sin el complejo urbanístico proyectado por ese gran empresario.

     El servicio público municipal de agua potable, drenaje y alcantarillado, lo tuvo concesionado la empresa Abastecedora de Agua, durante alrededor de cuarenta y cinco años; porque entonces el municipio no tenía los recursos suficientes para la infraestructura ni contaba con la experiencia técnica, administrativa y financiera para operar ese importante servicio.

     En los 70s y 80s el municipio revoca la concesión, compra la Abastecedora, y presta directamente el servicio; y en los 80s y 90s y siguientes, crea organismos municipales descentralizados, hasta llegar al Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento SIMAS; al que el alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís, ahora pretende privatizarlo parcialmente; para lo cual proyecta un viaje a Barcelona; de donde es la empresa concesionaria de ese servicio en Saltillo, desde la época de Humberto Moreira, de quién se dice tiene intereses con esa empresa española.

      Mientras que el gobierno no busca el lucro con la prestación de un servicio público; las empresas privadas sí; pues después de todos los gastos que causa su operación, esperan una ganancia lícita; por eso eficientizan el servicio; en cambio al gobierno no le interesa la calidad sino hacer de los usuarios clientes electorales; por eso lo grueso de la cartera vencida de SIMAS es de los sectores sociales más vulnerables, que es donde el gobierno obtiene más votos.

     La privatización que se pretende de SIMAS, es en la cobranza; pues la Presidencia Municipal no quiere sufrir el castigo en las urnas de los deudores morosos, a quienes la empresa privada concesionaria tendrá que cobrarles coercitivamente sus adeudos. 


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