¿Por qué nada más los maestros de Coahuila?

Lo malo de los subsidios es que  acostumbran a los usuarios de los servicios públicos, consumidores de bienes y empleados con sueldos  subsidiados, a pagar menos del valor real de esas prestaciones.

Los subsidios en México han servido a los gobernantes principalmente con fines electoreros, parándose el cuello ayudando sobre todo a los sectores sociales más vulnerables en bienes y servicios y en sueldos a los empleados del Estado; como lo vemos con la gasolina y la energía eléctrica, transporte público (como en el caso del metro),  y los burócratas,  respectivamente; para que sigan votando por el partido en el poder.
Los subsidios están permitidos por la ley para que ejerciendo facultades discrecionales contenidas en  reglamentos, los gobernantes ayuden con fines asistenciales a la población, con dinero público, invertido en bienes y servicios;  siempre y cuando no se desvíe de obras y servicios públicos prioritarios, como son seguridad pública, fomento de empleos,  agua potable, drenaje sanitario, pavimentación, alumbrado público,  salud y educación pública, y otros.
Lo bueno de los subsidios es que son como la medicina que sirve para aliviar momentáneamente un mal que aqueja dolorosamente a las clases  de bajos y medianos  recursos, que hacen creer a sus beneficiarios que los subsidios son un derecho adquirido del que no deben de ser despojados por los gobernantes.
Lo malo de los subsidios es que  acostumbran a los usuarios de los servicios públicos, consumidores de bienes y empleados con sueldos subsidiados, a pagar menos del valor real de esas prestaciones y  a percibir regulares o buenos sueldos; lo cual a todos nos gusta.
Ejemplo de lo anterior lo tenemos en los usuarios del Servicio de Transporte Colectivo METRO (Metropolitano),  de la capital de la República, a quienes  recientemente les aumentaron el pasaje de tres a cinco pesos, por recibir a cambio el servicio de poder transportarse en largas distancias  por alrededor del equivalente a una vuelta entera al mundo; y que transporta alrededor de 5 millones de pasajeros, diariamente; y cuya alza produjo un descontento en los usuarios que dio lugar al movimiento conocido como #posimesalto, porque se brincaban los pasamanos para abordar los trenes del metro sin pagar el boleto.
Otro ejemplo lo tenemos los primeros o segundos sábados de cada mes en que se nos aumenta las gasolinas y el diesel; con perjuicios económicos no solo directamente  al bolsillo de los propietarios de vehículos automotores, que en su inmensa mayoría son de la clase  media; sino que ese daño repercute en los usuarios del transporte público y de carga, a quienes se les aumenta el pasaje y los fletes de las mercancías.
El día 15 de enero, al recibir el pago de su primera quincena del año 2014,  los empleados del gobierno de Coahuila, de los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo, en lugar de ver reflejado en sus talones o cheques el esperado aumento del sueldo, como lo recibieron todos los trabajadores del país que ganan el salario mínimo, vieron con tristeza y rabia que les habían rebajado cientos y miles de pesos, según el sueldo que percibían, a cada uno.
Los empleados de los poderes   legislativo y judicial, apechugaron ese descuento de sus sueldos por temor a ser despedidos; pues sus patrones los tienen en corto y bien controlados, y sus sindicatos no son defensores de ellos, sino de los intereses del patrón, que es el gobierno, con quien se entienden para recibir beneficios personales.
La mayoría de los empleados del poder ejecutivo, al igual que los de los otros dos poderes, también están bien controlados, y sus sindicatos también son “blancos”.
En cambio, los maestros, que son empleados del ejecutivo, sí se organizaron y movilizaron en contra de ese repentino e inexplicable descuento de sus sueldos; protestando en contra del Servicio de Administración Tributaria SAT, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público SHCP, y del gobernador Rubén Moreira Valdés; porque les rebajaron el 60% del Impuesto Sobre la Renta ISR (Impuesto Federal Retenido), que antes le pagaba el Gobierno de Coahuila, a título de subsidio, a la SHCP.
Las protestas de los profesores han consistido hasta ahorita en firmar de recibido el sueldo,  bajo protesta; manifestarse con pancartas en las afueras del SAT, bloquear el periférico y la caseta de la Cuchilla de la autopista Torreón-Saltillo, dejando pasar gratuitamente a los usuarios de la misma, y de otras formas;  para que se les dé una explicación satisfactoria y se les convenza del por  qué  les fue rebajado su sueldo.  
Pero no obstante  que esas manifestaciones están desquiciando el tránsito de vehículos, obstruyendo la entrada y salida a las oficinas del SAT, y dejado sin clases a los educandos; hasta la fecha ni dicha dependencia ni el gobernador Rubén Moreira Valdés, han dicho la verdad a los maestros.
Y cómo van a decir la verdad a los maestros, si lo que ahora les descuentan de sus sueldos era un subsidio que el profesor Humberto Moreira Valdés, les dejó como beneficio a sus colegas de Coahuila, y que en boca de su hermano Rubén, asciende a alrededor de mil 100 millones de pesos.
Por eso se explica que ni en el Estado de Durango ni en ningún otro, hasta la fecha, los profesores estén protestando por el pago de sus sueldos.

rangut@hotmail.com