“Que nunca llegue el rumor de la discordia”

En el frontispicio del Teatro Degollado, en la avenida Alcalde,  y en el Arco de la entrada de la carretera a Nogales, Sonora, en la avenida Vallarta, ambas en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, reza la frase “Que nunca llegue el rumor de la discordia”; la que puede interpretarse de que no debemos permitir que lleguen hasta nosotros la calumnia, la difamación, los chismes,  los falsos testimonios y todas las habladurías acerca de las creencias, preferencias, los afectos, decoro, honor, reputación, vida privada y sentimientos de las demás personas; así como también nosotros tampoco debemos de murmurar.

Para defender la dignidad del ser humano, desde su infancia, contra esas ofensas a su persona,  la ley creó el daño moral, el que se castiga con su reparación cuantificable en dinero; como acaba de ocurrir en el caso de “bullying”, o acoso o maltrato o agresión moral que sufrió un niño en un colegio de la ciudad de México, al que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, condenó a pagar 500 mil pesos,  a la familia del menor, por haber fomentado esa burla de que era objeto en el colegio; previa demanda en un juzgado  de primera instancia en materia civil.

Este ejemplo debe servir de precedente para toda la sociedad civil pero en especial para los candidatos y los partidos que ahorita están en plena campaña electoral, en la que se dicen hasta de lo que se van a morir; pues son muy dados a meterse con la vida privada de todas y de todos y hasta  con sus familias, a fin de desprestigiarlos; lo cual degrada la política, la que debería de ser moral para que sea digna de llamarse política.

Cuentan que en un pueblo un habitante que había estado fuera de él, probablemente en Estados Unidos, ganándose la vida,  al regresar buscaba afanosamente a su mamá, y uno de esos calumniadores que no faltan le preguntó que si quería encontrar a la autora de sus días, se metiera a la política, lo cual hizo, e inmediatamente otro difamador que tampoco falta le dijo que su mamá estaba en la zona de tolerancia; por lo que al darse cuenta de esto inmediatamente renunció a la política diciendo que ya había encontrado a su mamá,  y que eso  era lo único que él quería. 

Este cuento refleja la bajeza  de algunos candidatos y  partidos, que tienen que recurrir al “bullying político”, para atacar a sus adversarios,  a falta de ideas, argumentos, razones,  propuestas, que es lo que necesitan los ciudadanos y la sociedad para elevar su nivel en todos  los ámbitos de la vida individual y social. 


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