El linchamiento

En la lucha de independencia de los Estados Unidos, el soldado Charles Lynch, detenía a los enemigos del movimiento independentista, y sin ponerlos a disposición de las autoridades ni seguirles juicio alguno ayudado por otros sin importar el número, los ejecutaba; por lo que su apellido dio lugar a que se llame linchamiento a la acción directa de una turbamulta, un gentío confuso y desordenado, de ejecutar a uno o más presuntos delincuentes; inmediatamente que cometen un delito o estén por perpetrarlo en ese momento o simplemente sean sospechosos de ello.

Pero los linchamientos han existido desde siempre, desde que hay humanidad; recuérdese la obra de Lope de Vega “Fuente Ovejuna”, en la que su principal protagonista, el pueblo de ese nombre que se subleva contra los atropellos del comendador de Calatrava; enrareciendo al pueblo quien ataca el castillo y lo mata; siendo investigados los hechos por un inquisidor enviado por los Reyes Católicos de España; y que al preguntar quién mató al comendador los vecinos contestan Fuente Ovejuna; por lo que al conocer el Rey la causa de la muerte, perdona a todo el pueblo.

En septiembre de 1968, en San Miguel Canoa, Puebla, tres trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla, junto con quien los hospedaba en su casa, fueron muertos por la turbamulta, azuzados por un sacerdote que acusaba a aquellos de comunistas.Pero el linchamiento más reciente ocurrió el pasado 20 de octubre en Ajalpan, Puebla; en donde dos hermanos fueron golpeados hasta dejarlos inconscientes y quemados vivos hasta matarlos por un gentío confuso y desordenado de alrededor de mil vecinos, que los acusaban de intento de plagiar a una menor; cuando resultaron ser encuestadores.

Las causas de los linchamientos son muy complejas; pero todas tienen el denominador común de que es la expresión irracional de resentimientos de toda clase, principalmente contra el mal gobierno incapaz de hacer verdadera justicia; pues ve el pueblo que más tardan las autoridades en detener a los delincuentes (cuando ocurre el milagro de aprehenderlos), que en soltarlos.

Hasta aquí hemos hablado del linchamiento físico; pero hay otro igual o más grave que ese: el moral, el de la difamación y la calumnia; el linchamiento que expone a las personas al desprestigio y a la desconfianza de la sociedad; que a veces acaba con la vida privada, social, profesional, económica, política, etc., de la persona linchada. 


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