Los despilfarros de Riquelme

Muy caro le está saliendo al sufrido pueblo de Torreón, las elecciones para diputados locales el próximo 6 de julio;  pues todo, absolutamente todo lo que está haciendo su alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís, en Torreón, con dinero  de  los  impuestos, es con fines   preponderantemente político-electorales, para que a toda costa su partido siga teniendo mayoría en el Congreso del Estado;  pues nunca un Presidente Municipal, de esta ciudad, había hecho tanto en tan poco tiempo; pero no se crea que en obras y servicios públicos, sino en publicidad electoral.
Nunca un alcalde de Torreón, había hecho un informe de su gestión administrativa, con tanto bombo y platillo, y tan costoso, como el que acaba de presentar el pasado 10 de abril -95 aniversario del asesinato de Emiliano Zapata, por órdenes de Venustiano Carranza-; pero no se crea que fue con ese motivo; pues el alcalde y todos los gobernantes ya perdieron la conciencia histórica nacional, y no se acuerdan  de los héroes de México.
Dicho costoso informe fue por los primeros 100 días de Riquelme, como alcalde de Torreón; y lo rindió no ante el pueblo, sino ante sus empleados, los empresarios y hombres de la iniciativa privada beneficiados con contratos celebrados en lo oscurito, que le reditúan a él y al Tesorero Municipal, Enrique Mota Barragán, pingues ganancias; y por eso es que a ellos sí les dan audiencia; y que junto con los políticos que acudieron a dicho acto, se desvivieron en aplaudirle y darle muestras de servilismo.
Ese primer informe mensual tuvo un costo para la ciudadanía de 250 mil pesos, que mejor deberían de haberse destinado a salud pública con la terminación del eterno inconcluso Hospital Municipal de Torreón, la debida  seguridad pública, la adecuada infraestructura para inversiones en todos los ramos, una verdadera pavimentación y no como le está haciendo con el pésimo recarpeteo de las principales arterias viales de la ciudad, que con el primer aguacero desaparece; un integral alumbrado público no solo en el centro como obras de relumbrón para que todo mundo las vea, sino en toda la ciudad, principalmente donde están ocurriendo robos y toda clase de delitos, a diario, etc.
Y si Riquelme va a hacer respetuoso de sí mismo y de la ciudadanía, entonces no solamente deberá hacer un informe por los primeros 100 días de su gobierno municipal, sino por cada subsecuentes cien días, contados a partir del pasado 11 de abril, hasta el día 23 de septiembre del año 2017, en los que deberá rendir 14 informes mensuales, para ser congruente.
Si Riquelme gastó 250 mil pesos, por su primer informe mensual,  entonces los 15 informes mensuales le costarán al pueblo 3 millones 750 mil pesos; por eso el alcalde y su tesorero andan sacándole el dinero al pueblo hasta debajo de las piedras, como dice el refrán; adagio que  sufre una excepción porque ahora lo andan buscando arriba de las piedras, en el  Santuario del Cristo de las Noas, en donde pretenden que SIMAS cobre el agua que se consume por darle vida a ese complejo turístico, que es uno de los pocos atractivos que tiene Torreón, a nivel nacional e internacional; por lo que tiene toda la razón del mundo el Rector de ese santuario, el padre José Rodríguez Tenorio, para no pagar ni un peso por el consumo de agua de ese paseo público; de la misma manera en que no se cobra nada por el agua de los camellones del Paseo Colón, Bosque Venustiano Carranza,  entre otros.   
Pero no se crea que Riquelme va a estar informe e informe cada 100 días hasta el año 2017, sino que el pasado informe será el primero y el último que rinda; pues el siguiente que tocaría  el 20 de julio; ya no tendría caso; pues para entonces ya pasaron las elecciones del día 6 de ese mes. Por eso la ciudadanía debe tener presente todos los agravios sufridos, los que está sufriendo y los que sufrirá hasta el 6 de julio, por parte de los gobiernos priistas Estatal y municipales, para cobrárselos en las urnas, votando por un partido distinto a ese y a sus  partidos “paleros”.


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