Todos debemos ser certificados

En las páginas de este gran medio Milenio Diario Laguna, nos enteramos que el único de los Directores de Protección Civil de las tres ciudades hermanas: Torreón, Gómez y Lerdo, Ricardo Handam, Alonso Gómez Vizcarra y Vicente García, respectivamente, el único que está certificado por el Centro Nacional de Prevención de Desastres CENAPRED, es el segundo de ellos.
La certificación del Cenapred es el resultado del examen que hacen los funcionarios federales de este centro, a las autoridades responsables de Protección Civil sobre el desempeño de sus funciones en alertar veraz y oportunamente a la población acerca de los fenómenos de la naturaleza que pudieran causarle daños, a fin de que tome toda clase de precauciones, para evitarlos o que sean lo más leves.
También examina el Cenapred que los encargados de protección civil cumplan su obligación de hacerle observar los reglamentos sobre medidas de seguridad a los prestadores de bienes y servicios, en sus instalaciones y locales, estacionamientos, y demás lugares a los que tiene acceso el público; como rampas para sillas de rueda y personas adultas mayores o de la tercera edad, señalamientos de rutas de evacuación, salidas de emergencia, extintores, luz de emergencia, escaleras con pasamanos y cintas antiderrapantes en los escalones, avisos de lugares peligrosos, existencia de todo lo necesario para evitar desgracias en guarderías, escuelas, salones a los que acuden multitudes, etc.
Es pues muy importante y útil para la población todo lo que hacen el Cenapred y Protección Civil; pues se logra que los funcionarios de éste, trabajen en exigir se instale todo lo necesario para evitar toda clase de accidentes; aunado al deber que tiene de crear toda una cultura de protección civil entre la población toda.
Pero la certificación no solo debe ser del Cenapred, sino también de todas las demás autoridades, en materia de salud, justicia, obra civil, contaduría, arquitectura, etc.; para que todos los profesionistas de estos ramos demuestren que son aptos y están preparados y actualizados, en sus respectivas profesiones.
Los médicos son los que llevan delantera en materia de certificaciones; y no podía ser menos, pues tiene el elevado deber ético de cuidar el bien más supremo, que es la vida y la salud, y cuya negligencia, cuando causa la muerte se denomina iatrogenia.
Este ejemplo de certificaciones profesionales, ya está siendo imitado por los abogados, que tienen en sus manos el segundo bien preciado, que es el de la libertad personal, por la que a veces se ha perdido la vida; y quienes tienen también la responsabilidad de proteger los bienes de las personas, mediante el derecho como medio para alcanzar la justicia: el dar a cada uno lo suyo.
Pero la certificación debe alcanzar a todos; pues como nos dijo el maestro Pallares en la Facultad de Derecho, al recibirnos “aquí te aprobamos en el examen profesional; pero si no sigues estudiando, la vida te reprobará”.


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